Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2009.
CRÓNICA
Crónica de la presentación de Zaragoza de Bajo el león de San Marcos en El Periódico de Aragón, por Roberto Miranda.
Roberto es periodista y escritor. Yo lo había visto en muchas presentaciones. Siempre toma muchísimos apuntes en su cuaderno, y luego los vierte en sus crónicas. Esta vez lo ha hecho con mi novela y yo me siento muy privilegiada.
Muchas gracias, Roberto Miranda.
Raúl, siempre es un gusto saberte visitando este blog desde nuestra Alcalá compartida. Isa, cariño, fue muy hermoso compartir contigo ese rato tan lleno de magia. Tú formas parte de esa magia. Un beso.
DEL LEÓN III
Tampoco hablaré de la presentación de Bajo el león de San Marcos en Sevilla. Hay momentos estos días que no quiero convertir en palabras. Sensaciones, sentimientos que quiero quedarme para mí.
Sólo os diré que fue entrañable y que espero que me dure mucho la memoria para conservar esos momentos ahí guardados.
Mi padrino sevillano fue el escritor y profesor Juan Antonio González Romano. En su blog (ahdelavida.blogspot.com) encontraréis una crónica estupenda de la noche y fotos.
Gracias a todos los que me habéis acompañado estos días en Madrid, en Zaragoza, en Sevilla.
Alba, fue entrañable conoceros a ti y a tu madre en la FNAC sevillana el viernes. Gracias por venir a verme.
Rafael, por fin te pude ver fuera del ordenador. Fue un placer inmenso.
Isa, eres adorable y me encantó volverte a ver y compartir ese momento especial con tu padre y con tu madre. Sois una familia maravillosa.
NOTA: El martes a las 18.30 estaré en "La casa encendida" de Madrid, contando cuentos con estrellas.
VENTANAS
Ya sabéis que me gustan las ventanas. En general. Para mirar desde fuera y desde dentro.
En Noruega no utilizan persianas, y las cortinas suelen estar descorridas, de manera que se ve todo lo que hay dentro, cuando las luces están encendidas, que es casi siempre. Porque les encanta la luz, tanto en invierno como en verano. Aquí la electricidad es un poco más barata, pero no tanto. No obstante, dejan las luces de tiendas, supermercados, fábricas... siempre encendidas, día y noche. De esa manera, uno no sabe si la tienda está o no abierta.
Y lo mismo pasa con muchas casas. Uno se va de compras, o incluso de vacaciones, y deja luces encendidas.
En esta época, apenas anochece. Se puede leer con la luz artificial apagada durante prácticamente toda la noche. La luz celeste permanece encendida toda la noche.
A veces pasa que durante el día llueve y por la noche sale el sol.
Palabra de honor.
Ahora veo llover a través de la ventana de este despacho. También está a mi izquierda, pero no veo el canal. Ahora veo abedules, setos, algún pino, y casas de colores asentadas donde hubo un campo de concentración durante la Segunda Guerra Mundial.
Palabra de honor.
Y el búnker está aquí mismo, debajo del jardín.
Si lo pienso mucho me da algún que otro escalofrío.
SUECAS
Las "suecas" vinieron a nuestro país allá por la década de los 60. Todas las rubias, de ojos azules y piel dorada eran "suecas", aunque fueran alemanas, holandesas, noruegas o inglesas. Y los nativos iban locos por aquellas muchachas que eran las únicas que se atrevían a ponerse un bikini, incluso un completo en las playas ibéricas.
Las nativas estaban en casa, y pocas se atrevían a tomar el sol y mostrar sus carnes a los ojos llenos de tentaciones de los varones. A otras, directamente, no las dejaban ni sus padres ni sus novios ni sus maridos. Los 60 eran los 60. Y los 50... eran los 50.
Pero las suecas eran las suecas.
Y las suecas siguen siendo las suecas. Pasear por Estocolmo no es sólo ver los bellísimos edificios, los canales, los parques. Es una delicia caminar por las calles de la capital de Suecia, que es absolutamente espectacular: una no sabe dónde mirar, por todos los lados hay algún perfil interesante. Pasear por Estocolmo es, además, mirar a los demás paseantes. Sobre todo a "las" demás paseantes. Estas de ahora son las nietas de aquellas suecas de casi cinco décadas atrás, y además están morenas del sol de casa: una pasea por Estocolmo y se broncea más que en Zaragoza. El aire del mar tiene eso cuando hay sol, que te pone morena mientras caminas por la ciudad, junto a todos sus canales marinos.
De los suecos nadie decía nada en los 60 ibéricos. Con ellos pasa lo mismo que con las suecas, pero menos, lo reconozco.
Ellos no llaman tanto la atención como ellas. Salvo algunos nativos altos, altísimos, que podrían competir con Bergman o con Max von Sydow.
Por nombrar a dos de los suecos más internacionales.
Y altos.
Porque Jussi Bjørling no era tan alto.
Aunque su voz sí lo era.
De hecho, era la mejor.
Dicen que tenía una casa en la costa y que cuando ensayaba, los pescadores se paraban para escucharla, y que había viajeros que se acercaban en barco para oír su voz desde el mar.
Nadie ha cantado "Nessun dorma", de Puccini mejor que él.
NOTA: Gracias, Juan Antonio, Rafael, Isa, Nerea y Julio por vuestros comentarios sevillanos e italianos. Que sigáis disfrutando del verano por las maravillosas y siempre cálidas tierras del sur.
COSTAS
La costa noruega no se parece a ninguna otra: agreste, sin apenas árboles, llena de islas, de islotes, de faros, de casas rojas de madera, de cabannas, de barcos de todas las tallas...
También hay cementerios. Todos los cementerios de la costa recuerdan a los marineros muertos.
Hoy he visitado uno de ellos. En Stokøya, uno de los puntos más occidentales de la costa de esta región de Trøndelag, donde estoy.
En los cementerios noruegos no hay fotos. Creo que es así en general en los de religión luterana, pero no estoy segura. Sólo lápidas con nombres, fechas y con alguna frase. Y muchas flores de colores sobre la tierra. Las tumbas aquí son tumbas, y no colmenas en las que el cuerpo no vuelve a la tierra, sino a un agujero de cemento.
Aquí los cementerios tampoco se llaman cementerios, se llaman "jardines de la iglesia", kirkegård. El filósofo danés Soren Kierkegaard se apellidaba así, "cementerio". Y están alrededor de las iglesias.
El que he visto hoy estaba entre una iglesia blanca y el mar. Entre las lápidas, una con una fotografía, la de Robin, que me ha mirado desde su sonrisa de ninno de ocho annos, muerto quién sabe cómo y por qué. Su cara amable, simpática, sana y feliz no presagiaba que poco después fuera a irse debajo de la tierra, delante del mar junto al que vivió, y tal vez junto al que un día de 2003 murió.
Se llamaba Robin y sonreía. No sé nada más de él, pero su mirada y su sonrisa se me ha quedado dentro.
SETER
Seter es la palabra noruega para "granja de montanna". Allí, a los seters se han llevado las vacas tradicionalmente en verano desde hace siglos. Así pastan en verano la hierba del monte, mientras en los prados de las zonas llanas recogen los pastos para el invierno: durante más de seis meses, los campos estarán cubiertos de nieve, y nada se podrá sembrar, ni cosechar. Nada crecerá en la tierra, pero todo sobrevivirá bajo el manto blanco. Ese, me parece a mí, es uno de los misterios de la naturaleza.
Actualmente, se mantiene la tradición, este país mantiene sus tradiciones mucho más que nosotros. Algunos seter se han convertido en segundas casas, en cabannas para pasar el verano de una manera primitiva en rincones llenos de belleza y tranquilidad. En otros casos, el seter sigue siendo lo que era, una casa de trabajo, con vacas, en las que las mujeres, tradicionalmente era un trabajo para mujeres y ninnos (los padre se quedaban en la granja, en la llanura, recogiendo el pasto para el invierno y recolectando patatas) hacen queso y rømme con la leche. Rømme es una especie de nata muy cremosa, no llega a ser requesón. En cualquier caso, es algo muy rico en todos los sentidos: en sabor y en grasa. Tiene más grasa que cualquier tarta... Aquí se come con azúcar y pan plano. El pan plano es una especie de oblea dura y crujiente. Es muy ligero y todo es empezar... El pan noruego es una perdición: todo va a parar a las caderas, a los muslos...
En fin, todo para engordar.
Hay gaviotas en el jardín. Se las ve y se las oye.
NOTA: Isa, lo del cuadernillo..., apuntes del padre sobre las tierras de la antigua China. Te recomiendo los textos de Marco Polo, son interesantísimos. Me alegra que te haya gustado la novela... Bien!!!!!! Que tengas buenas vacaciones marbellíes, guapa. Montse, me alegra verte por mi blog; lo de los apellidos es siempre apasionante; y que Kierkegaard llevara el que llevaba es tremendo. Saludos.




