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AL ESTE DEL CANAL, blog de ANA ALCOLEA

COLPITA

"COLPITA" me quedé después de asistir a la representación de la ópera WOZZECK de Alban Berg, ayer en el Teatro Real de Madrid. Hasta tal punto que hoy apenas puedo hablar. Literalmente.

La ópera está basada en una obra teatral de Georg Büchner, escrita en 1836, cuando el autor tenía apenas 23 años, uno antes de su muerte. La versión musical fue estrenada en 1925, tras la insistencia del compositor, que andaba de acá para allá con su compleja partitura. El libreto es del propio Alban Berg, y apenas cambió el texto originario. Marcó un hito en la historia de la ópera y de la música del siglo XX.

Había oído hablar de esta ópera, pero he de confesar que nunca la había ni visto ni escuchado. Ayer lo hice, me angustió, me dejó sin aire, sin flato, sin energía; de modo que el primer golpe de aire posterior me dejó faringítica.

El texto es duro, contundente, con frases como: "Treinta años son trescientos sesenta meses y no sé cuántos días, horas y minutos. ¿Qué va a hacer con tanto tiempo?" "Me estremezco cuando pienso que el mundo gira sobre sí mismo en un día: po reso no puedo ver ya una rueda de molino sin ponerme melancólico" . Puede que Machado leyera a Büchner, no sé.
"Corre por el mundo como una navaja abierta, se podría uno cortar con él".
"Todo es bueno y amable... Pero todo lo terrenal es vano; hasta el dinero se pudre... Y mi alma apesta a aguardiente".

La música de Alban Berg también es dura, contundente, dodecafónica, en la línea de Schönberg, estridente a veces, incluso melodiosa otras. Taladra el oído y el alma. Y el cuerpo.

La puesta en escena de Calixto Bieito también es dura y contundente. Los soldados se han convertido en obreros de mono rojo, o desnudos. El lago y el bosque son tuberías, el niño con su caballo de madera necesita oxígeno para respirar, el mismo que se nos va quitando a los espectadores, a su madre, a todos los hombres. La escenogragía pretende provocar y lo consigue. Te revuelve los tuétanos y los sesos. Me parece que un WOZZECK pasado ya por todo el siglo XX y parte de este XXI que nos envuelve necesita una visión y una apuesta como la Bieito.

Dura, contundente.
Como el texto de Büchner.
Como la música de Alban Berg.

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