TOCAR

OLAS, de la escultora
ALICIA MANSO.
Me gusta tocar algunos objetos de mi casa.
Cristales comprados en Venecia, por ejemplo. Entre ellos, un pato de colores. Está junto a una lámpara. Cuando la enciendo o la apago, acaricio el lomo del pato, y su pico, y me gusta sentir el frío suave del cristal en mis dedos.
O la escultura de Alicia Manso. Está hecha con esa piedra llamada de jabón. Ésta, concretamente, viene del Canadá, de cuando ella vivía allá. La obra se llama OLAS. El color de la piedra va formando verdes y blancos, y la artista ha encontrado olas marinas en una de las caras. Me gustan mucho las esculturas de Alicia. Extrae y crea belleza de la piedra en sus piezas originales.
Cuando paso a su lado, siempre la toco. Por un lado, por otro, por arriba. Me gusta sentir sus formas en mis manos. Su temperatura, nunca fría, casi templada. Las diferentes texturas. Casi notar los colores de la piedra en la piel.
En la piel de la piedra y en las de mis dedos.
Acariciar la piedra.
No es la piedra dura de Garcilaso.
Ésta responde a mis caricias.
"Reponds a ma tendresse", como cantaría Dalila.
La de Sansón, en la ópera de Saint-Saëns.
3 comentarios
Fernando -
ana -
José María -
Ánimo. José María