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AL ESTE DEL CANAL, blog de ANA ALCOLEA

HIELO III

Ya está oscuro en estas latitudes. El cielo, la nieve, todo es de color azul, de diferentes azules. Lars Tiller, un gran pintor de esta ciudad, pasó toda su vida buscando el "azul", así, el azul como absoluto, como los románticos. Porque la mayoría de los pintores, como la mayoría de los artistas, son, somos, unos románticos en el sentido estricto de la palabra, no en el sentido baladí.

Pasé la Nochevieja en la cabanna, arriba en las montannas. Algunos ya lo sabéis, pero el coche hay que dejarlo abajo, y hay que subir esquiando durante más de un kilómetro. Ahora no me parece nada, y lo hago con la mochila a la espalda. Pero la primera vez que lo hice fue también mi primera vez con esquíes en mis pies: me iba siempre hacia atrás, resbalaba, caía, en fin, un desastre. Y sin mochila, solo pendiente de mi misma, con quien tenía más que suficiente.

Hay que aprovechar las pocas horas de luz para subir y para esquiar. La noche cae a eso de las tres de la tarde, y esquiar en la oscuridad puede ser muy atractivo, a la luz de la luna, o con la aurora boreal de fondo en el horizonte seminublado, pero el frío es el frío: o sea, que nunca he esquiado de noche. Cuando está oscuro, se está muy bien dentro de la cabanna, con la chimenea, las velas: lo dorado de dentro que contrasta con el blanco, o con el azul, con los azules, de fuera.

En Nochevieja, en Noruega se lanzan cohetes. Pero esta vez están prohibidos a no ser que se organicen en batería: en este país, la mayoría de las casas son de madera y el peligro de incendio es constante. Fuera de la cabanna ponemos velas de esas que no apaga el viento. Son las mismas que se utilizan en Navidad en los cementerios, y cualquier día en las puertas de las casas para marcar que hay

No es una alfombra roja, sino una alfombra blanca de nieve bordeada de luces doradas que aletean con el viento.

 

NOTA: Juan Antonio, Nerea, vosotros ya sabéis bien la historia de la casa amarilla que no es amarilla. Convertir parte de ella en una novela fue una tarea hermosísima y muy intensa en algunos momentos. Ayer le comentaba a mi amiga Liv que hubo momentos en que lloré al escribirla: los diarios de Elsa fueron especialmente dolorosos.

Celia, bienvenida al blog. Es estupendo que hayas dejado tu comentario, por supuesto que me encanta que lo hayas hecho. Espero que te pongan buena nota en tu trabajo sobre El retrato de Carlota.

 

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