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AL ESTE DEL CANAL, blog de ANA ALCOLEA

FOTOS

Me gustan las fotos del pasado. En realidad todas las fotos son fotos del pasado.

Una vez hechas, ya pertenecen a un momento que ha dejado de existir.

Me gustan las fotos en blanco y negro, las de nuestra infancia, las de nuestros ancestros. Miradas ya desde el otro lado. Miradas a no se sabe quién, ni en qué circunstancias. Miradas picaruelas, tímidas, sobrias, sombrías, desafiantes, dulces, adustas, amables, temerosas.

No me gustan las fotos ausentes de miradas. Se publicaba el domingo en "El País Semanal", en el artículo de Rosa Montero una foto que no me gustó ver: Stefan Zweig y su esposa Lotte muertos. Justo después de su suicidio. Ojos cerrados, bocas cercanas cerradas, manos entrelazadas. Un momento íntimo, tal vez el más íntimo, que alguien fotografió, y que alguien publica para que sean centro de otras miradas. De miradas a las que ellos nunca miraron.

No me gusta.

 

3 comentarios

Néstor Mas -

Las fotos esconden siempre mucho más de lo que muestran.

Martín -

Decía Manuel Vicent que la fotografía es el humo de la memoria. Un humo muy negro en este caso...

Saludos desde un clase de literatura de hace 11 años.

Gracias.

Octavio -

Algo malo pasa cuando no se respeta la intimidad de los muertos. Te doy toda la razón, Ana. Un abrazo sureño.