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RELOJ
Busco entre los viejos cajones del viejo dormitorio viejos objetos de mi infancia para la exposición del instituto.
Leemos LA INFANCIA Y SUS CÓMPLICES, de Fernando Sanmartín, y estamos organizando una exposición con fotos, juguetes, libros... cosas de nuestra infancia.
Encuentro un reloj. Era de mi madre. La recuerdo con él puesto, en su muñeca delgada como la mía. Destacaba mucho en su piel, muy blanca y delicada. Está parado. Lleva más de treinta años parado. Tal vez treinta años metido en ese cajón. Mi madre se compró otro reloj, y luego otro, y después otro, y ya nunca más lo volvió a llevar. Es dorado y la correa es negra.
Le doy cuerda. Lo aproximo a mi oído y el tic-tac suena. Lo meto en el bolso para traérmelo a casa. Lo acabo de sacar. En él son las cinco menos cinco. En el reloj de mi muñeca también.
Anda. Sigue vivo después de haber dormido durante tantos años en la oscuridad del cajón.
"Morir, dormir, tal vez soñar".
Tal vez haya estado soñando con su dueña. El de dentro de ella ya no suena. Ya no sueña. Se paró hace cuatro años. Pero él ha vuelto.
Como si hubiera despertado de un letargo en las tinieblas. Lo tengo a mi lado, en la mesa, a la derecha de la mano con la cual escribo los puntos. Este punto: . Y éste.
Y sigue marcando los minutos.
"Morir, dormir, tal vez soñar".
CAJONES
Sigo revolviendo en los cajones de mi infancia para la exposición en el instituto.
Encuentro objetos ya olvidados, al menos no omnipresentes en mi memoria, pero permanentes en el disco duro del recuerdo.
Mis viejas lecturas juveniles: las aventuras de los "Cinco", de Enyd Blyton siempre tuvieron un lugar especial. Nunca los he olvidado y mi gusto por las mermeladas caseras, por el brezo y por los páramos misteriosos viene de noches en la cama leyendo los avatares del aventurero grupo.
"Sissí emperatriz", "Sissí reina de Hungría", "El lago de los sueños"... alimentaban mi imaginación púber con historias muy románticas, sentimentales, incluso sentimentaloides. Me encantaban y las leía una y otra vez. Combinadas con Gogol, con las Brönte, con Tolstoi, con Mortadelo, con Filemón y con Lilí.
Encuentro mi colección de posavasos, la de cerillas, la de azucarillos, la de calendarios, la de perfumes en miniatura. Los sellos, los míos, los de mi madre y los de mi madrina. Las monedas de mi abuela, de mi tía.
Caramba, illo tempore coleccionaba de todo.
Ahora no colecciono nada. Acaso cajas de té, pero como no me caben en casa, están en el trastero casi todas. Libros dedicados por los autores. Eso me gusta. Tengo dos estanterías llenas. El primero fue el de D. Lapierre, Esta noche la libertad. Hice fila para conseguir el autógrafo en "Galerías Preciados", ahora "Corte Inglés" de Independencia. Yo tenía trece años y me emocioné muchísimo con la mirada, la sonrisa y las palabras de un escritor hacia mí. También tengo uno de Carlos Fuentes, y dos de José Hierro. Y de escritores amigos y de escritores conocidos.
Soy fetichista para los autógrafos. Y esto es así desde un verano de mi infancia en La Coruña: coleccioné los autógrafos de casi todos los jugadores de hockey sobre patines del campeonato del mundo.
¡Una emoción! Yo tenía diez años y al curso siguiente empecé a jugar al hockey en el colegio. Era malísima. Defensa. Un desastre.
No ganamos ningún partido.
NOTA: Juan Antonio, Dani, Néstor, el reloj sigue funcionando. Ginebra de Camelot, bienvenida al blog de nuevo. Sí, estoy en Zaragoza.
PRISAS
Como rápidamente. Hago la compra en "Galerías Primero", una cadena comercial aragonesa con precios estupendos. Enfrente hay una tienda en la que ha tiempo compré ropa. A estas horas está cerrada y no puedo caer en ninguna tentación. Aunque, pensándolo bien... necesito un abrigo. El que me hizo mi amiga Beni empieza a estar un poco viejo. La tela se va por algunos lados. ¡Pero me gusta tanto...! Yo lo llamo "el abrigo de Ana Karenina", porque es granate, gris, y es tan y como me imagino yo a Ana esperando al tren donde viene, sin ella saberlo, el que será su amante. Es el mismo abrigo que le di a Ángela en una de mis novelas, cuando espera a Carlota en el aeropuerto. Me gusta darles mis cosas a mis personajes.
Al menos algunas. No todas.
Vuelvo al instituto a evaluar. Huelo a tabaco y a frituras de restaurante. El olor lo llevo yo impregnado en la ropa y en el pelo. No me gusta nada. Ahora perfumaré con esta peste la reunión y a mis compañeros. No deberían dejar fumar en ningún restaurante. En ninguno. Ya sé que algunos de vosotros sois fumadores. Y que alguno de vosotros piensa que soy un poco radical. Pero, ¡qué le vamos a hacer!
Prefiero otros aromas.
Abro el periódico y lo hojeo rápidamente: parece que se va a construir un Teatro de Ópera en Zaragoza. Vuelvo a mirar la noticia porque no me la creo. Dicen que sí, y la SGAE está detrás del proyecto. Aleluya, aleluya.
¿Por fin la tierra de Miguel Fleta, de Pilar Lorengar, de Elvira de Hidalgo, de Carlos Chausson, o sea, Aragón, tendrá un teatro de ópera de verdad?
"Cosas veredes", como decía mi compañera Juana.
NOTA: Raúl, qué agradable sorpresa encontrarte en este blog. Gracias por tus palabras tan hermosas. Para un profesor es muy bueno leer que uno ha intervenido positivamente, espero, y un poquito, en la vida de sus alumnos. Gracias y un beso.
FOTOS
Me gustan las fotos del pasado. En realidad todas las fotos son fotos del pasado.
Una vez hechas, ya pertenecen a un momento que ha dejado de existir.
Me gustan las fotos en blanco y negro, las de nuestra infancia, las de nuestros ancestros. Miradas ya desde el otro lado. Miradas a no se sabe quién, ni en qué circunstancias. Miradas picaruelas, tímidas, sobrias, sombrías, desafiantes, dulces, adustas, amables, temerosas.
No me gustan las fotos ausentes de miradas. Se publicaba el domingo en "El País Semanal", en el artículo de Rosa Montero una foto que no me gustó ver: Stefan Zweig y su esposa Lotte muertos. Justo después de su suicidio. Ojos cerrados, bocas cercanas cerradas, manos entrelazadas. Un momento íntimo, tal vez el más íntimo, que alguien fotografió, y que alguien publica para que sean centro de otras miradas. De miradas a las que ellos nunca miraron.
No me gusta.
PUENTE
El puente es una hecho muy saludable, y muy español, inexistente en otras tierras, al menos en las más norteñas. Los escandinavos desconocen eso de no trabajar en días existentes entre festivos.
Este puente no ha sido tal, sino la confluencia de dos festivos en un sábado (semifestivo) y en un lunes (día siguiente a un festivo tradicional). Pero un día extra vacacional se agradece siempre.
Este ha sido un puente de re-visión de la ciudad a través de los ojos de otra persona, de tapas por el Casco Viejo, de museos vueltos a ver, de comidas pre-navideñas, de largos paseos junto al río, de tardes de sofá con amiga y confidencias de amigas, como tantas en otros momentos, y tan raras ahora y en esta casa.
También ha sido un puente para buscar y no encontrar mis adornos del árbol de Navidad. Aparecen las luces y ya está. He mirado en toda la casa, en las cajas del trastero, y no encuentro las bolas, las estrellas, las piñas vestidas de "niser". Nada. No sé dónde están. A veces pasan estas cosas: una busca y no encuentra.
Otras veces, encontramos sin buscar.
Es así la vida.
Buen regreso del pseudo-puente.
NOTAS:
- Mañana, a las 8 de la tarde, Antón Castro presenta su nuevo libro FOTOGRAFÍAS VELADAS. Será en la librería CÁLAMO, de Zaragoza. Enhorabuena, Antón.
- Octavio, seguiré buscando, pero no sé si encontraré. Martín (I.B.), una gran alegría encontrarte por estos lares. ¡Cuántos años, madre mía! Hiciste una Filología, si no recuerdo mal, ¿no?. Néstor, pues sí, las fotos esconden mucho. Como las palabras. ¿O más?
TARDES
Llego a mi casa llena de emociones vespertinas. O más bien casi nocturnas. O nocturnas del todo, no por la hora sino por la oscuridad reinante: sólo la cúpula de San Fernando iluminada y las farolas del canal, y el brillo de los faros en el asfalto aún mojado por la lluvia matinal al otro lado de mi ventana.
En el instituto, tertulia con FERNANDO SANMARTÍN sobre su libro LA INFANCIA Y SUS CÓMPLICES. Delicioso el libro, delicioso él, deliciosos mis alumnos, deliciosos los padres de los alumnos, deliciosos los compañeros. El libro nos ha dado pie para hablar de muchas cosas y para preparar una exposición sobre nuestras infancias: juguetes, muñecos, posavasos, cromos, ropas, libros... Y fotos, muchas fotos de infancias, incluida una en la cual alguien muy especial para el escritor y yo misma estamos vestiditas de comunión, de blanco, con el cabello largo, suelto y moreno el mío y con tirabuzones rubios el de ella, muy propias y muy monjiles las dos, con toca y todo.
Después, presentación en "Cálamo" del libro FOTOGRAFÍAS VELADAS, de ANTÓN CASTRO. Muchos amigos y muchos conocidos. La publicación de un libro siempre es una alegría, pero la publicación de un libro de Antón es una gran alegría. Antón es un mago, y como los magos, hace magia con las palabras y con su sonrisa. Una gran parte de los "agentes culturales" de esta ciudad de cierzo le debemos mucho a Antón. A mí en Zaragoza no me conocía nadie cuando Antón me entrevistó para el "HERALDO" y luego en la televisión. Gracias a él, y a sus "Encuentros Literarios" en Albarracín he entrado en contacto con los ambientes literarios de la ciudad, y he conocido a personas extraordinarias. Sí, Antón hace magia a su alrededor.
En la presentación del libro de Antón había escritores, ilustradores, artistas, muchos artistas. Uno de ellos es el dueño de una de las voces operísticas más hermosas: el tenor SANTIAGO SÁNCHEZ JERICÓ. Lo he saludado y he hablado con él por primera vez. Lo he visto y escuchado varias veces en el Auditorio de esta ciudad y también en el Teatro Real, en SANSÓN Y DALILA. Tiene una voz bellísima y esa voz hoy, hace un ratito, ¡me ha hablado a mí! ¡Estoy emocionada!
O sea, una tarde de emociones.
EN CASPE
Llego a mi casa desde Caspe. He visitado el IES MAR DE ARAGÓN. Me reciben con todo el vestíbulo decorado con cartas de los alumnos, fotos con motivos acerca de mis libros. La mesa del salón de actos con telas, figuras de ébano africanas, un cuadro de colores gaboneses, máscaras venecianas con rosas de papel, una caja azul...
Me presentan tres chicos: Alejandro comparte conmigo el hecho de tener una tía en Gabón, narradora de historias maravillosas. El cuadro se lo regaló ella en uno de sus viajes a Caspe. Para Valentín EL MEDALLÓN PERDIDO, ha sido su primer libro leído entero; él está encantado, y yo también: todo es empezar. Martín me regala una caja azul y tres rosas de papiroflexia. Bellísimas, las ha hecho él y ahora están en mi casa, en esta mesa desde la cual escribo. Y Estrella, y Jorge, y Cristina, y Fatma, y David, y Aoutif y muchos chicos más me preguntan cosas sobre mis novelas.
La literatura es pura magia, entre otras, por estos encuentros mágicos entre autor y lectores.
Como con Paloma, María Jesús y Esther en un lugar desde el cual se ve el campo, aún verde, el cielo azul rosado, y una luna casi imperceptible: poco a poco parece emerger entre el azul.
Gracias a todos por estos momentos de magia.
Regreso en el tren mientras hablo por teléfono y leo el nuevo libro de Antón Castro. Fuera la oscuridad. El tren parece caminar en medio de la nada.
O en medio del todo.
A todo puede ser nada, y nada puede ser todo.
AUSENCIAS
Llevo varios días ausente del blog. Hay días en que una se arrulla bajo una manta y no da para más. Como yo este fin de semana.
Parezco emular estos días a Violeta y a Mimí. No paro de toser y hacer ruidos externos e internos. Hoy he venido a trabajar y la calefacción estaba estropeada. Ando por los pasillos con el abrigo puesto, a botella de agua en una mano, y la otra tapando la boca para no mandar mis virus o bacterias al resto del mundo.
Esto es el tiempo: el atmosférico y el cronológico. Cuando era joven, cogía catarros que se iban. Ahora agarro bronquitis que están encantadas de alojarse en mis vías respiratorias. Será que las trato muy bien por no fumar y no llevarlas a lugares llenos de humo, y por eso se alojan ahí dentro.
A lo mejor es que hay que fumar para que no les guste estar en mi interior.¡ Puñeteras bacterias, gérmenes nocivos y demás ralea...!
Me voy a clase con mis peques de segundo. A explicar el sujeto paciente y el complemento agente.
Puro sexismo lingüístico, dirían algunos. O algunas.
EDICIONES
No puedo resistir la tentación de contároslo: acabo de recibir la notificación de las recientes reimpresiones de dos de mis tres novelas. EL MEDALLÓN PERDIDO (2001) cumple su 12ª edición, y EL RETRATO DE CARLOTA (2003) la 7ª.
DONDE APRENDEN A VOLAR LAS GAVIOTAS (2007) cumplió la tercera hace unas pocas semanas.
No está nada mal.
Gracias desde este blog a todos los lectores, a los profes recomendadores de libros, a los tíos y tías regaladores de libros, a los libreros, y a los comerciales de la editorial: todos tratáis muy bien a mis criaturicas. Benjamín, Carlota, Arturo ... están encantados de ser leídos por tantas personas.
Y sobre todos, Ángela. Ella está muy contenta.
CONVALECER
Sigo convaleciendo y hoy no he salido de casa. La casa está navideña y no es el peor sitio para convelecer.
Pero empiezo a estar harta de toser. Y de mis ruidos.
Lo dicho, como Violeta y como Mimí. Espero terminar mejor, eso sí...
Gracias, José María, Anónimo, Nerea, Isa, Juan Antonio y Alonso por vuestras felicitaciones.
Nuevo contacto: el blog del escritor e ilustrador José Luis Cano. Es alguien genial y su blog también. ¡A disfrutarlo!
VACACIONES
Pero no, no. De eso nada. Por estos pagos tenemos clase hasta el martes.
En las demás Comunidades Autónomas, otrora regiones, ya han dado vacaciones en colegios e institutos. En Aragón no.
Si además estas fechas coinciden con los catarros, gripes y demás males de rigor, una no ha tenido tiempo aún de salir a comprar ni un turrón.
Cuando vivía en Madrid, illo tempore, compraba los turrones en Casa Mira, como los reyes, ministros y exministras: a una exministra de Sanidad vi yo allí el año pasado, haciendo cola como los demás, palabra. Son caros, carísimos, pero buenos, buenísimos. Sólo compraba dos tabletas, una de jijona y otra de avellana y, acaso, una caja de frutas escarchadas. No se puede pagar con tarjeta, lo cual es estupendo, así no se pasa uno y no compra de más.
Este año los echaré de menos, pero en fin, no se puede tener todo.
Tampoco en el ámbito de los turrones.
Una pena. Sí.
DESEOS

PAZ Y AMOR PARA EL 2009
Y SALUD.
CON ESAS TRES COSAS, LAS DEMÁS LLEGAN POR AÑADIDURA:
MOMENTOS DE ALEGRÍA, MOMENTOS DE BELLEZA,
MOMENTOS DE MAGIA.
FELIZ NAVIDAD
HIELO
Noche oscura ya junto al Ártico. Ya hace un buen rato que reina la oscuridad. De hecho, el sol solo sale durante unas pocas horas, pero no sube hasta el cénit, acaso sube hasta un ángulo de unos treinta grados, tal vez menos. La luz es crepuscular mientras existe. Luego, cae la noche.
Y el hielo. Las calles son como pistas de hielo. Echan gravilla en las aceras y en las calzadas, pero a pesar de ello, es difícil caminar. Para los nativos no, en absoluto. Tienen su técnica, que deberían ensennarnos a los demás en cuanto pisamos la pista de aterrizaje del aeropuerto. A veces me pongo grampones. Hacen mucho ruido. Aquí no los usan más que algunas abuelas. Casi ninguna, de hecho, y yo cuando la acera es como la pista de hielo que hubo en la calle Cinco de Marzo, donde ahora hay un Galerías Primero.
La Nochebuena, Juleaften, se va al cementerio. A eso de las dos: toda la ciudad en pleno. Todo el mundo vestido con las mejores galas, zapatos de tacón de aguja en muchos casos, abrigos negros, faldas negras o rojas, pieles, sombreros... Todos van, vamos, a los diferentes cementerios de la ciudad: aquí rodean las iglesias, y solo hay tumbas en la tierra. La noche de Navidad, el Juleaften, se dejan velas de larga duración y una corona de musgos, pinnas, que adornarán la tumba durante horas. Las mismas que dure la celebración de los vivos: mientras los vivos comen, beben y abren los regalos que han estado bajo el árbol de Navidad, los muertos tendrán una luz y una corona de vida.
Porque el Juleaften, la Navidad, es el solsticio de invierno, y se celebra la luz, la vuelta a la vida, el nacimiento de un nuevo ciclo.
Las llamas de las velas quedan sobre la nieve en el cementerio, en la oscuridad. Cientos de llamitas como fuegos fatuos en la noche nórdica.
Muy cerca del Ártico.
Besicos desde estas latitudes.
Gracias por vuestros buenos deseos, Isa, Juan Antonio, Lether, Nerea. Os reitero los míos. Isa de P.: no tengo tu correo electrónico, por cierto.
HIELO II
No hay apenas nieve en la ciudad, junto al fiordo, pero a medida que subimos en altura sobre el nivel del mar, el manto blanco cubre más superficie.
Aún no son las cinco de la tarde y hay noche cerrada. Incluso ya han aparecido algunas estrellas allá arriba. Se confunden con las luces de las casas. En Navidad, se iluminan las ventanas, con lamparitas, con estrellas, con velas, con árboles abstractos de Navidad compuestos por siete velas, eléctricas o no; tal vez son un recuerdo de los candelabros de siete brazos de la religión judía, no lo sé. Pero cada ventana tiene su luz, y además las luces del interior de la casa: las del árbol, permanentemente encendidas hasta la hora de dormir, y las lámparas. Aquí la electricidad no es cara según la opinión nacional, pero es más cara que en Espanna. Aquí la calefacción es fundamentalmente eléctrica, pero se acompanna de estufas de petróleo, y de chimeneas, abiertas o cerradas. Las chimeneas abiertas no dan mucho calor efectivo y objetivo, pero dan ambiente, y calor de hogar, o sea, calor subjetivo. Y luz.
Ayer hemos tenido invitados en casa y hemos servido bacalao. Es curioso: el bacalao se produce en estas tierras, mejor dicho, en estos mares, o al menos en estas costas, pero practicamente todo el pescado, ya seco y salado, ha ido tradicionalmente al sur, o sea, a Espanna y a Portugal, sobre todo. Aquí no cocinan bacalao, salvo en algún restaurante especializado, portugués generalmente. Cuando hablan de "bacalao" se refieren a la receta con tomate, pimiento rojo, cebolla y patata, que son ingredientes muy típicos mediterráneos, o al menos, ibéricos, y desde luego ajenos a la gastronomía noruega.
Salvo las patatas, claro, base de la cocina por estos lares. Y sustituto del pan en muchas comidas.




