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AL ESTE DEL CANAL, blog de ANA ALCOLEA

LUZ

LUZ

El primer tulipán.

Sobre agua. 

Frente a la luz.

 

 

 

Empiezo a necesitar las gafas de sol durante estos días del invierno zaragozano en que no hay niebla.

Ni cierzo.

Recuerdo una vez, hace muchos muchos años, cuando trabajaba en el colegio "Cristo Rey", junto a la MAZ, muy lejos de mi casa. Tenía por aquel entonces un SEAT 850 que costó 40.000 pesetas, de color azul y dos puertas. Una noche era tanta la niebla que no se veía nada. Le pedí al padre de una de mis alumnas que fuera despacio delante con su coche, para que yo pudiera ver sus luces de posición, y guiarme por ellas.

Llegué hasta mi casa, en la otra punta de Zaragoza, y la niebla era igualmente densa. Tuve que entrar en la calle haciendo sonar el claxon, para que, si alguien había, se apartara al escucharlo. Ni yo veía, ni mi coche se dejaba ver.

Ahora entra luz por mis ventanas.

En el poema de Mallarmée al otro lado del cristal está el mundo.

Se ha abierto el primer tulipán mientras he estado trabajando. Esta mañana apenas dejaba asomar su color naranja.

Ahora ya es una explosión de vida.

A ambos lados del cristal.

IMPRENTAS

IMPRENTAS

Alfombra.

La primera vez que vi un telar

creí que era una linotipia. 

 

Ayer J.T. me presentó a Luis Serrano, que trabajó en "Octavio y Félez", la imprenta de la que mi madre fue secretaria hasta 1959. Después, bastante después, cuando yo era niña, ella me llevaba de vez en cuando para visitar a sus antiguos compañeros. Salía del colegio por la tarde, que estaba en la calle Maestro Estremiana donde ahora hay otra escuela de las mismas reverendas madres.

Jugábamos en el parque Pignatelli y allí me daba la merienda. Yo tenía 4, 5, 6 y 7 años por aquel entonces, y a mis ojos aún no se les caían los párpados como ahora.

Después bajábamos el Paseo de Cuéllar hasta la imprenta. Para acceder a la oficina había que bajar tres o cuatro escalones. Para mí era como llegar a la cueva de Alí Babá: máquinas de escribir, teléfonos, unos señores con bigote estrecho, traje pulido y camisas muy planchadas. Siempre me daban alguna libretita para que escribiera, y hasta hojas de colores. Y calendarios: hojas con números en las que se podía ver al tiempo pasar.

Al rato, descendíamos a la imprenta. Había una escalera estrecha y muy larga. Supongo ahora que no lo era tanto, pero dado mi tamaño de entonces me parecía enorme. Una puerta al final de la escalinata daba al taller, que también se me antojaba inmenso.

Allí estaba la verdadera cueva de Alí Babá, con todos sus tesoros: gigantescas máquinas negras y grises que se movían al son rítmico de la mecánica. Papeles que salían cortados con el mismo tamaño. Hojas blancas con tinta formando letras. Letras de las que nacían las frases. Frases de las que nacían los libros.

Y el olor a tinta a mi alrededor.

Aquellas máquinas danzantes se llamaban linotipias, y la primera vez que escuché la palabra lipotimia creí que alguien se había equivocado. Eran como los gigantes de Don Quijote, que movían sus aspas-brazos y de ellos surgían páginas y páginas de libros, de carteles, de agendas, de programas de fiestas.

En blanco y negro y en color.

Creo que desde entonces supe que había magia en el nacimiento de un libro.

Y música.

Y perfume.

Y la suavidad acariciante de las hojas cuando pasan rápidas entre los dedos.

Y colores.

Y sabores.

Porque hay libros que nacen para ser devorados.

 

NOTA: En el blog de LU, "apiedeaula...", enlazado a vuestra derecha hay un vídeo sobre Cernuda, que yo no he podido incluir aquí hoy porque a este ordenador le faltan programas para hacer malabarismos.¡!

CINES

Precioso relato de Néstor Mas en su blog: primera entrega ayer, segunda entrega hoy.

El cine. Lo que somos.

Lo que no somos.

Lo que seremos.

Lo que no seremos.

La magia. Siempre.

El enlace está a vuestra derecha.

VIAJES

VIAJES

Avión a punto de llegar a Barajas.

No va a la Terminal 4. 

 

Hay veces que viajar hasta esta página implica horas de espera en la terminal de esta silla. Ayer, después de muchos retrasos, cuando el post iba a emprender su periplo, fue cancelado sin aviso.

Espero que hoy llegue a buen puerto.

Vengo de la agencia de viajes. Precisamente. Para reservar esos billetes que periódicamente me llevan al norte del norte. El precio varía tanto de una compañía a otra que no hay quien lo entienda: puede ser uno, el doble o el triple dependiendo de que te lleve KLM, IBERIA o SAS, siempre saliendo y entrando por el mismo aeropuerto. Lo más curioso del caso es que la Real Línea Aérea de los Países Bajos es la más barata, y la única que te ofrece maravillosos bocadillos italianos, bebidas frescas con y sin alcohol, té y café, y hasta un dulce holandés de postre. En las otras dos, como mucho, los auxiliares de vuelo (otrora "azafatas", lo de "azafatos" no cuajó) te regalan una sonrisa y un "buenos días" o "buenas noches", dependiente de la posición de la luna en el firmamento.

Viajar es así.

Y de otras muchas maneras.

AMANECERES

AMANECERES

Amanecer en la Ínsula.

Fotografía de Javier Torres. 

 

Define Rafael Argullol AURORA como: "El regalo cotidiano que no hemos hecho nada por merecer".

Lo hace en su nuevo libro, Breviario de la aurora, que acaba de publicar en El Acantilado.

A veces nos llegan regalos que no merecemos: la luz de todos los días, por ejemplo.

A veces los que creemos merecer no llegan nunca.

O lo hacen escondidos, entre la niebla.

O entre las sombras.

O no llegan.

Simplemente.

 

NOTA: Bienvenida, Julieta, a este blog. El Bajo Aragón también da regalos, ya ves.

ESPACIOS III

ESPACIOS III

No es un ángel, es un amorino

italiano, de cerámina de Castelli.

Sus alas no están rotas. 

 

Esta mañana temprano había poca gente en el cementerio viejo. Gente viva, quiero decir.

He pasado junto al nicho donde reposó mi abuelo durante más de cuarenta años. Sigue vacío. Su hueco no ha sido ocupado por nadie todavía.

Hay vacíos que impregnan todo.

He salido por las avenidas donde los muertos están enterrados de verdad. Piedras con la pátina marrón centenaria. Las fechas hablan: 1903, 1907. Las esculturas también: imágenes de mujeres con un velo aparentemente mecido por el viento. Racimos "art nouveau" rodeando los apellidos ilustres. Bustos de toreros muertos cuando mi abuela era adolescente y acababa de pasar la primera gran guerra.

He pasado por una explanada de tierra dividida por minúsculas construcciones de ladrillo en superficie. Me he acercado: es el espacio destinado a los nonatos y neonatos. El limbo. En la mayoría de los rectángulos no se sabe si hay alguien o no. Algunas tumbas están cubiertas de mármol blanco. Allí debajo están los que se fueron antes de llegar, antes incluso de tener nombre: sólo unas fechas, unas iniciales, acaso. Alguna estatuilla de ángeles blancos. Una de ellas está rota: los ángeles rompen sus alas al batirlas contra el cierzo en este monte de Torrero. Algunos se caen. Son ángeles caídos antes de haberse levantado.

Tierra en la tierra.

Polvo de mármol.

Gélido.

ESPACIOS III

ESPACIOS III

 Un poco de color para una noche de niebla

 

Los cementerios, con niebla, son más cementerios.

Una vez, en Cantabria, junto a una de sus iglesias románicas más antiguas, una inglesa desconocida me preguntó que qué era aquéllo. Se refería a los nichos. Cuando le respondí se quedó espeluznada.

Yo también, si lo pienso.

La palabra "enterrar" significa eso: "en" "terrar", meter en la tierra, volver a la tierra. No que te metan dentro de una construcción de ladrillo y cemento colmenera donde no puedes volver a ningún sitio.

Ni a la tierra, ni al aire, ni al mar.

Al menos, las cenizas sí que van a la tierra, al aire o al mar.

ESPACIOS II

ESPACIOS II

 Siempre estuvo en mi casa.

Nunca dijo nada.

Tampoco tiene ojos, aunque lo parezca.

 

Hay días en los que los espacios son pulpos que te atrapan con sus tentáculos.

Te asfixian cuando te abrazan. Los espacios.

Y nosotros.

Cuando a veces queremos abrazar y asfixiamos.

O cuando nos quieren abrazar y nos asfixian.

Tal vez por eso escribió Neruda:

"Me gustas cuando callas porque estás como ausente"

El espacio del silencio.

El abrazo, no la asfixia.

ESPACIOS

ESPACIOS

 Ceres, Deméter, Flora

o Isis,

de una villa cercana a Pompeya.

 

Hay objetos que acompañan una vida. Éste es uno de ellos.

Un trozo de papel a veces es mucho. Lo compré en el Museo Arqueológico de Nápoles allá por 1987, un verano en que estudié italiano en Livorno. Viví en casa de una amiga, que a su vez tenía una amiga en Nápoles que nos dejó su piso, en un edificio cercano al barrio del Vomero, amueblado con viejos muebles y cuadros de una villa de Ischia. Un sueño.

Mi amiga estaba enferma, así que yo salía sola a visitar la ciudad. Había visto este fresco en alguna diapositiva en las clases de arte en COU, y de pronto lo vi allí, en una sala del museo, junto con otros tres del mismo tamaño. Siempre me pareció una de las obras más deliciosas y delicadas de la historia del arte.

Ceres, Deméter, Flora, la Primavera, Isis, tal vez.

Me ha acompañado desde aquel verano: estuvo primero en mi minúscula habitación de la residencia de Teruel donde viví tres años con Carmen, con Begoña, con Concha; luego pasó al piso de la Ronda, frente a la estación de autobuses: allí compartía pared con el gigantesco póster de una exposición espectacular de fotos de Man Ray que compré en Zürich. Después pasó al salón de mi pequeño piso de Santoña: sustituyó a un tapiz de ciervos que  pedí a la casera que se llevara como condición sine que non para quedarme en el apartamento. Más tarde llegó a Alcalá (de Henares), primero al piso que alquilé en una calle que se llamaba ( y se llama, supongo) "Senda Perdida", y luego al estudio de mi casa (esa a la que volví anteayer). Y ahora está delante de mí, a mi derecha, mientras escribo esto, con una hoja de otoño que cogí una mañana madrileña de domingo en los jardines que hay justo delante del Teatro Real.

Tal vez sea Isis, seguro que sí. En los HIMNOS a la diosa, ella dice:

"Yo establecí los caminos de las estrellas.

Yo dispuse los caminos del sol y de la luna."

Caminos: ir y venir.

Siempre.

ARTES III

ARTES III

 

 Un graffitti junto a Torrejón de Ardoz, en el camino nevado

de Madrid a Alcalá, desde el autobús.

 

Fin de semana de encuentros y de despedidas.

Vuelvo a mi anterior casa, a mi anterior calle, a mi anterior ciudad.

Me encuentro con mis amigos de allá. Ellos no son anteriores porque siguen siendo.

Soy yo la que es "anterior" porque "ya" no pertenezco a ese espacio.

¿O sí?

Todo se mueve deprisa, tanto que "ya", "ya" no es tampoco. Esto es como lo que escribió Quevedo, el de verdad, no el compañero de ningún Alatriste.

Despedidas en la calle, en la estación, en el aeropuerto.

Paso muchos minutos de mi vida, tal vez demasiados, despidiéndome.

Tendrá que se así.

 

NOTA: Dirección noche, el nuevo libro de relatos de Cristina Grande, en Xordica, sale a la venta el día 6 de febrero.

ARTES II

Tampoco hay foto.

Imaginaos una bailarina con zapatillas blandas

acariciando el aire con sus dedos. 

 

La primera vez que vi  a Víctor Ullate fue en Zaragoza. Entonces bailaba "El pájaro de fuego" de Stravinsky. Poco después dejó de bailar en público, para dedicarse especialmente a la coreografía y al magisterio de la danza.

Bailar es difícil: conseguir un cuerpo grácil, etéreo, que se pueda elevar, que parezca que no toca el suelo sino que lo acaricia, hacer que los brazos parezcan alas movidas por el viento, que las manos hablen con cada dedo.

Sus bailarines lo consiguen. Tienen un buen maestro. Y sus coreografías juegan con la música, y acaban convirtiéndose en parte de ella.

Hace unos años, cuatro o cinco, vi, vimos, SAMSON ET DALILE de Camile Saint-Saëns. Cantaban-interpretaban Plácido Domingo (Sansón es uno de sus papeles favoritos y no me extraña) y Carolyn Sebron, la más seductora de las Dalilas. Nadie mueve las manos como ella, nadie acaricia mejor a Sansón. (¿Se nota que soy entusiasta?). El ballet de la primavera y la bacanal, era el de Víctor Ullate: su coreografía sugerente,  puro juego erótico con la propia música; las bailarinas émulas de las tres gracias multiplicadas. Daban ganas de convertirse en filistea.

Hoy he asistido a una representación de EL SUR: magnífico hasta que el tema del maltratador-asesino-suicida se hace demasiado evidente, demasiado real.

El arte.

La vida.

El arte.

A veces duele.

ARTES

Hoy no hay foto, que voy deprisa.

Pero podéis imaginar una acuarela de Turner.

Por ejemplo.

Leo VENECIAS de Paul Morand, que me recomienda Pepito de la librería "Antígona". Transcribo un párrafo que, según cuenta el autor, recoge lo que él mismo solía confesarle  a su padre:

"Ante el sol en su ocaso mis puestas de sol son las de Turner; mis nubes los cielos de Courbert, los techos de Tiépolo; no imagino otros deshielos que los de Monet, todas mis mujeres tienen el vientre de Rodin o las piernas de Maillol; quisiera poder disfrutar de un rosa al lado de un verde, sin tener que agradecérselo a Matisse; ya estamos en Saint-Séverin: no consigo verlo con mis propios ojos; necesito los de Huysmans. ¿Dónde estoy yo en todo esto?"

Si lo gloso lo estropearé, así que me callo.

 

NOTAS: Hoy en "Babelia", reseña sobre RESURRECCIÓN, el último poemario de Manuel Vilas en Visor. También sobre DE PÉRDIDAS Y ADIOSES, de María Victoria Atencia. Y una entrevista con Amélie Nothomb, una novelista belga que me gusta mucho, y cuya obra conocí gracias a Michelle.

Precisamente.

INTERCAMBIOS

INTERCAMBIOS

 Cuaderno para Michéle

 

 

Mi instituto actual se intercambia con uno de Basilea en Suiza. Mi instituto real/virtual lo hace con otro de Talence, cerca de Burdeos, en Francia.

Un año acompañé a los alumnos con Nuria. No recuerdo haber comido más y mejor durante una semana en toda mi vida. Allí descubrí el vino blanco de Sauternes, con el que empezábamos cada almuezo. No hay casi nada mejor en el mundo que beber una copa de ese néctar dorado.

Casi nada.

Y todo empezó gracias a Michéle, que se jubila este año. Ella ha llevado a los chicos de Alcalá (de Henares) a conocer Burdeos, Poitiers y el Futuroscope, la bahía de Arcachon, a cuyas ostras les llegó el "eco" negro y pastoso del "Prestige", a la Duna más alta de Europa, a Saint Emilion y sus viñedos...

Cuando viajo hacia el norte más allá del norte, y lo hago vía Amsterdam, el avión pasa sobre algunos de estos lugares. Me pido siempre ventanilla para ver la duna y la bahía, y la Gironde: desde el aire se contemplan en un solo golpe de vista aquellos sitios por los que paseé con Nuria, con Michéle, con Pepa, con Maru, con Margarita. Ese año Rosa se lesionó y por eso fui yo.

Gracias, Rosa, por haberte fastiadiado la cadera esos días.

Gracias, Michéle, por la magia de todos estos encuentros.

POEMAS II

POEMAS II

"El beso", de Gustav Klimt

Portada de un cuaderno dorado 

 

He descubierto casi por casualidad el primer poemario publicado de Ricardo Lobato.

Las más largas conversaciones telefónicas de mi historia han sido  con él. Hace ya muchos años.

Sus poemas son pura síntesis. Pero no de esa hermética y fría que rezuman algunos poetas.

Sus versos son como gotas de esencia.

Mejor dicho, son pura esencia.

He aquí un poema de su libro DECANTACIONES, que se acaba de editar en "Vitrubio":

no

prefiero al

placer en

ciernes

la

mordedura

cierta

del placer;

la

delicia

exacta

de lo colmado al

esqueje

febril de

la

inminencia

 

así

 

indeciso entre

tu  nombre,

prematuro para el

musgo,

y tu cuerpo,vislumbre

apenas

de lo

no

besado 

 

gozo

 

descreído

del

instante

de asumirnos,

cada

uno

sombra

indiscernible en

la sombra

NOMBRES II

NOMBRES II

 Cuaderno en grises

Como algunos recuerdos

 

 

En cambio, hay nombres que te evocan pesadillas. Como los de las compañeras de colegio que me acosaban. Entonces no existían las palabras bulling  ni mobbing, ni se hablaba de "acoso", pero ocurría.

He olvidado los nombres de los monstruos que se metían conmigo en la guardería. Teníamos 4 y 5 años, y hasta me llegaron a robar un broche que llevaba en mi abriguito. No les deseo lo mejor.

Sigo recordando los de las  que la tomaron conmigo por ser la delegada de clase en la escuela primaria. No los escribiré aquí. Dice Sanmartín que hay mujeres que dan para un himno, otras para un párrafo. Hay personas que no se merecen siquiera ser nombradas por otras. El nombre siempre tiene un poder mágico, y a mí me da igual lo que haya sido de ellas.

Todo esto viene a cuento de la película que acabo de ver con mis alumnos en Huesca, en la actividad "Un día de cine", que organiza el IES "Pirámide". El título ES MI HÉROE, y a mí también me ha removido viejos recuerdos, de esos que crees ya no están, pero que permanecen ocultos.

En negativo.

 

NOMBRES

NOMBRES

 

 

Piedras volcánicas del  Vesubio, del Stromboli, y del Etna

No son diamantes pero van y vienen 

 

Hay nombres que ejercen sobre nosotros una misteriosa fascinación. A veces por su sonoridad, a veces porque conocimos a alguien que lo llevó y que nos dejó huella. Esta mañana he visitado un colegio de Zaragoza, el de Santa Rosa. Una tía mía es maestra allí. Cuando hablaba de las cosas personales que esconde la novela mía que han leído, les he hablado de que ella había asistido a la presentación del libro. No les he dicho quién, para jugar un poco a la adivinanza: "Alguien que está muy cerca de este aula", "os dio clase cuando erais pequeños". Se miraban unos a otros, "¿quién será?". He dicho el nombre, y jamás he visto que un nombre fuera capaz de cambiar el semblante de alguien, tanto como pronunciar la palabra "Mariví", ha hecho con este grupo de jóvenes. Han brillado sus ojos, sus sonrisas y cada brizna de su piel de un modo que me ha tocado el tuétano. No me extraña, Marivi transmite calor. Su piano fue el primero que vi en mi vida. Me parecía un objeto mágico.

Ese nombre les ha evocado momentos muy hermosos de una infancia que ya están empezando a dejar.

En mi adolescencia hubo muchos nombres, y en mi infancia. Algunos caen inmisericordes en el olvido. Otros no. Algunos vuelven en un momento inesperado. Cuando regresé a Zaragoza hace tres años, me presenté en el instituto que me habían adjudicado, y pedí hablar con alguien del equipo directivo. La compañera de la secretaría pronunció dos nombres que, de pronto, me llevaron a mis años adolescentes en la entonces llamada Universidad Laboral, luego Centro de Enseñanzas Integradas, y hoy desaparecida. El nombre de "Pilar D." me llevó a las clases de trigonometría, senos, cosenos, y polinomios en un 1º de BUP "M" (éramos varios cientos en primero).  El nombre de "Gloria C." me acompañó a la Literatura de COU, a Machado, a Unamuno y a Pedro Salinas. ´

Y de pronto me di cuenta de lo que significa la palabra "regresar".

Aunque nunca se vuelve del todo.

Porque regresar siempre es, también, abandonar.

Nos pasamos la vida abandonando y regresando.

Las que fueron mis profesoras, hoy son mis compañeras.

La vida, que tiene muchas facetas, como los diamantes.

NOTAS:

Gracias a los chicos de Santa Rosa, he disfrutado muchíiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiisimo con esta mañana compartida.

Nicolás, no he sido yo esa Ana: nunca nos has dicho cuál es tu blog.

RITUALES

RITUALES

Máscara ritual de Mali

(colección particular) 

 

Hay lugares en el mundo en los que las cosas no son ni blancas ni negras, sino que los matices de grises ocupan todos los ámbitos de la vida.

En algunos rincones del continente africano, las religiones animistas se funden con las cristianas: los hechiceros se maquillan la cara con blanco caolín, que representa la muerte, hacen la señal de la cruz sobre las hierbas curativas, llevan rosarios colgados del cuello, y sacrifican animales para libar con su sangre los poderosos fetiches. A algunos de los fetiches, es el "Dikundu", un órgano interno humano, el que les otorga todo su poder mágico. Grandes cruces de madera decoran los templos en los que se come el "iboga", la madera sagrada, que provoca un trance tal que  lleva a los iniciados hasta el mundo de los muertos.

Fusión.

Igual que el arte abstracto, que el cubismo, que el expresionismo, que no fue inventado por los renombrados artistas europeos, sino por los artesanos del centro de África.

Una máscara de Mali, de Gabón, de Camerún... está cerca, muy cerca de pinturas, de esculturas del siglo XX, por las que se pagan millones en aras de haber sido un descubrimiento estético.

Qué poco hemos inventado.

Qué poco hemos descubierto.

La abstracción nació en medio de la selva tropical hace cientos de años.

 

NOTAS: Esta tarde ROSENDO TELLO, Premio de las Letras Aragonesas,  será entrevistado por Juan Bolea y Javier Barreiro a las 19.30 en "Ámbito Cultural" de ELC de Zaragoza.

Javier Torres estrena blog. A vuestra derecha tenéis el enlace.

MI ABUELA

MI ABUELA

                                Rosas adquiridas en el aeropuerto de Amsterdam.

Ella no las llegó a ver, por eso se las mando desde aquí. Y como esto es virtual, a lo mejor le llegan.

 

 

Hoy mi abuela hubiera cumplido años. Muchos, 107.

Nació cuando las tropas de Cuba regresaban vencidas. Vino al mundo en el barrio madrileño de Chamberí, que ahora es muy fino pero entonces era muy castizo, con sus corralas y todo. Pasó su infancia en estaciones de ferrocarril turolenses, y algún verano en San Sebastián cuidando niños. En Zaragoza se casó con mi abuelo, que era tranviario. Parece que mi familia siempre tuvo afición a las vías.

Fue madre un año antes de que estallara la guerra del 36 y tuvo que bajar al "caño" una y otra vez con su hija en brazos para evitar las bombas. La explosión del polvorín hizo volar a medio Torrero por los aires, y parte de su casa quedó destruida.

Le gustó viajar y hasta fue a Roma un agosto canicular. Allí anduvo más ligera que cualquiera de nosotros.

El día que cumplió 100 años mi casa se convirtió en una fiesta por la que pasó todo el mundo. Se llenó de flores, sobre todo de rosas que le encantaban. Aquel día estuvo radiante como nunca.

Murió una tarde de marzo de 2002. Esperó a quedarse a solas conmigo para hacerlo.

Me quiso mucho. La quise mucho.

Ahora mismo llevo puestos los calcetines puntiagudos que le gustaba hacer. Los llamaba "peducos" y con ellos se duerme muy a gusto en invierno.

Dan calor.

Como ella.

POEMAS

POEMAS

 Abedul cubierto de niebla helada

en el jardín de Trondheim (Noruega)

 

 

La editorial PRAMES ha publicado EL VIGILANTE Y SU FÁBULA, libro que recoge toda la obra poética de ROSENDO TELLO, Premio de las Letras Aragonesas 2005.

Lo compro ayer en "Antígona" junto con volúmenes venecianos e himnos a Isis. (Isis dio para muchos himnos...)

Comienzo a leerlo anoche.  Me lleva hasta los universos de los Wordsworth, de Coleridge, de Keats, de la poesía china de la dinastía Tang. Son los versos que leo cuando estoy en la cabaña. Me habla de soledad, de la naturaleza, de los sonidos y de los silencios del viento...

De vida.

Me gusta.

Mucho.

Por eso copio aquí uno de sus poemas:

 

LUGAR SECRETO

Así puedo avanzar por la ignorada

senda hacia la luz del monte.

                                 Hay un lugar secreto,

una cabaña oculta al pie de una cascada.

Duermen las horas por los viejos árboles

y un aire astuto arranca de las copas

sollozos y lamentos de alegría.

Ya puedo haber llegado, libre de los caminos

que allá me retuvieron.

Cerca el silencio se oye y apenas leve mueve

las ramas azuladas cielo arriba;

alienta en los conjuros de las hojas

y silba resplandores de la cumbre.

Una estela de nieve me llevará hasta el bosque,

allí contemplaré la luz del día;

solo, dentro del claro, libre la memoria

de otros recuerdos.

                               Arderé en figura

de nieve frente al sol cuando amanezca.

                            Rosendo Tello

CENAS

CENAS

 

 Lo más parecido a una luna que he encontrado esta mañana.

Farola junto al canal. La luna estaba detrás de la niebla.

 

Anoche volví a ver LA CENA, con Carmelo Gómez y Josep María Flotats. Ya la había visto en el Bellas Artes de Madrid hace unos meses. Entonces le puse algún reparo. Ayer no.

Carmelo Gómez ha interiorizado y agigantado al personaje del sanguinario Fouché. El personaje ha crecido con el actor, o el actor ha crecido con el personaje.

Y Flotats sigue siendo grande, aunque quizás todavía más: contenido, cada gesto una joya interpretativa, cada palabra una lección, cada silencio un toque de maestro.

Supe de su existenciahace muchos años y a través de la televisión: se emitió una serie (yo no tendría más de 10 ó 12 años) en la que una pareja, atractiva, de extraterrestres había bajado a la tierra no recuerdo a qué. El protagonista se llamaba José María Flotats, decían que era de por aquí, tenía una melena corta y unos rasgos angulosos que me enamoraron mi pubertad, granos incluidos.

Pero no lo vi en escena hasta muchos años después: fue en 1985 o 1986. Recuerdo la fecha porque fui al teatro sola, recién cortada mi relación con uno de esos novios "de casi toda la vida". El lugar, el Teatro Fleta, que una vez existió y fue mucho más que aire; la lengua, el catalán: no lo entendía, pero "no importaba nada, iba a encontrame con él". Él era Flotats, y la obra era CYRANO DE BERGERAC.

Cyrano-Flotats sobre una tarima de madera inclinada en un escenario desnudo. De vez en cuando, baja un columpio desde el techo: cuando aparece Roxana. También de vez en cuando, la que se acerca es la luna: la poesía, la belleza, lo inalcanzable, lo deseado, lo imposible.

Nunca olvidaré la última escena: Flotats-Cyrano intentando tocar, acariciar... esa luna en el momento de su muerte.

Cuando pierda la memoria, querría que ésa fuera una de las últimas imágenes que permanecieran en mis pocas neuronas.

O donde sea.

NOTA: Gracias, Javier, por enseñarme a colocar fotos aquí. Gracias, Javier y Lu, por ayudar a Ricardo. Sois estupendos.