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AL ESTE DEL CANAL, blog de ANA ALCOLEA

TELÉFONOS

Antes, no hace tantos años, no existían. Recuerdo cuando llegó el primer teléfono, fijo por supuesto, a casa. Debimos esperar casi dos años a tenerlo desde el momento de la solicitud. Antes era así.

Y para hablar con el extranjero, se decía así, entonces, también se debía esperar, a veces horas, para hacerlo. Y siempre mediante una conferencia. Al otro lado del hilo había una señorita, siempre una mujer, y ella te conectaba la conferencia. Pero, repito, podían pasar horas. Siempre había "demora", ésa era la palabra.

Ahora vivimos pegados al teléfono celular, móvil, portátil, como le llamemos. No sabemos vivir sin él. A nuestro lado, no suele fallar, pero cuando lo hace, se produce el cataclismo: perdemos números tan sólo anotados ahí dentro, y perdemos incluso a amigos. Nos fiamos de él y su memoria como si fuéramos nosotros mismos, pero tal vez sea más constante y más leal.  Pero también nos produce adicción, y lo miramos mil veces cada día, a ver si entra ese mensaje esperado, o a ver si se ha perdido la llamada más deseada. La pantalla y sus iconos nos seducen y nos arrastran a una vorágine de colores, de luces. De no se sabe.

Nunca conocemos la actividad existente al otro lado. Puedes estar comprando el pan y hacer creer a tu interlocutor algo completamente distinto. No entraremos en detalles.

Estamos todo el día y toda la noche localizables. No vale eso de: no estaba en casa, no lo he oído. Siempre lo tenemos al lado. Hemos perdido cierta privacidad y hemos ganado otra cierta privacidad.

En la vida, con todo, o con casi todo, ganamos y perdemos. El misterio, la intriga, radica en cuánto, cómo, dónde y cuándo ganamos y cuánto, cómo, dónde y cuándo perdemos.

En fin.

 

NOTA: Juan Antonio ha abierto nuevo blog para compartir lecturas. Néstor nos reta a sugerir reflexiones a raíz de un fascinante texto de Walzer. Miguel Mena presenta nuevo libro el jueves a las 8PM en la FNAC de Zaragoza. Y yo, hoy, todavía no he comido. Además, llueve sobre Zaragoza. Y la tarde está de una grisura imposible.

DOMINGO

Domingo para descansar, como en La Biblia.

Domingo para hacer en casa las tareas propias de mi sexo, como dice mi prima Jose: limpio los baños, paso el polvo, cambio de sábanas, cuelgo la ropa de la lavadora, riego las plantas.

Domingo para desayunar mientras leo "El País", empezando casi siempre por el artículo de Javier Marías y terminando por la crisis económica. Y, claro, pasando por decoración, muebles, cosméticas y otras frivolidades tan necesarias como el comer.

Domingo para elaborar mermeladas con los productos del pueblo. Ayer fue al pueblo y me regalaron tomates, ya casi los últimos de la temporada, calabazas de cabello de ángel y calabazas de carne naranja. En las Jornadas Gastronómicas Cervantinas de Alcalá de Henares aprendí a hacer la calabaza en tacos, cocida con vino y azúcar, una vieja receta para acompañar postres. Lo del cabello de ángel será un experimento: Yolanda me lo ha explicado y seguiré sus instrucciones. Y la mermelada de tomate ya es un clásico en mi casa.

Domingo para escuchar el vals de "La viuda alegre", y "Lakmé"; y tal vez a Pitingo cantando "Gwendolyne", todo un descubrimiento, Juan.

Domingo para corregir redacciones de mis chicos.

Domingo para contemplar las rosas del jardín, no de la reina de Arabia como en "Salomé", sino las del jardín de Almochuel, ahora en mi casa.

Domingo para continuar saboreando ese regalo en tantos sentidos titulado "Luz de vísperas", la novela de Mauricio Wiesenthal. Pero eso ya sentada en el sofá, más bien tumbada, para viajar mejor a la vieja Europa.

Domingo para leer "Colores", en el blog de Néstor. Es un texto espléndido.

 

TARDES

Intento dormir durante el descanso de AMAR EN TIEMPOS REVUELTOS, esa serie compartida con algunas amigas, y comentada. Todas de acuerdo en la belleza sin par de Manuel Bandera. En la serie coinciden como actrices las hijas de Labordeta y de Sanchis Sinisterra. Ellos también fueron compañeros de trabajo hace muchos años en Teruel. Ahora las hijas trabajan juntas, pero no en las mismas secuencias. Las dos, Ana y Clara, son magníficas actrices.

No puedo dormir. He comido demasiado, especialmente demasiadas pastitas sirias. Las venden en una tienda cerca de casa de mi padre. Son de sésamo y pistachos y empiezan a ser mi debilidad. Me tumbo en el sofá, pero la voz de Manuel Bandera me mantiene despierta.

Llaman por teléfono. Ahora ya ni se molestan en contratar a una voz femenina. Te enchufan directamente a un artilugio artificial. No le dejo hablar. Cuelgo el teléfono. En realidad los teléfonos no se cuelgan. Se mantiene el significante para un diferente significado. De eso hablábamos esta mañana con mis alumnos de bachillerato. Siempre a primera hora. Mantienen el sueño de la noche, y a veces los debo de dormir aún más. Pero son muy educados y aguantan con los ojos abiertos, las orejas también y las manos en el boli, prestos a tomar nota. A pesar de la morfosintaxis.

Afortunadamente, empezamos con la literatura, y además con la medieval. Da mucho de sí. La primera lectura, TRISTÁN E ISOLDA, también da mucho de sí, con filtro de amor y todo.

Después de colgar el teléfono, he vuelto al sofá, pero Manuel Bandera ya había desaparecido. No lo veo bailar los lunes: abomino de ese tipo de programas y a pesar de él, no lo veo. Un principio tonto, pero ahí está. A esta edad, ya no hay tantos principios.

Me pongo a escribir un rato. A enviar algún correo, algún SMS. A hablar por teléfono, esta vez de verdad, no con un artilugio gilipollas al otro lado.

Y también escribo en este blog.

 Y leo "Vanity Fair" y pienso: "Nunca me invitarán a una fiesta de "Vanity Fair". Vaya pena.

Y también pienso: "Nunca se sabe. Cosas más raras se han visto. Y en sitios más raros e inesperados he estado".  

Y más cosas.

 

NOTAS: Un beso para ti también, Fernando, y para Luisa. Dani, no sabía lo de vuestro encuentro con Fernando M. en la Feria del Libro este año. Este año no estuve en el Retiro. Espero estar el próximo. Un abrazo para Silvia y para ti.

DÍAS

DÍAS

 

Al principio, Pablo Neruda no se llamaba Pablo Neruda.

Se llamaba Neftalí Ricardo Reyes.

Cambió su apellido por el del poeta checo Jan Neruda.

Así publicaba a escondidas de su padre.

Una calle importante de Praga, camino del castillo,

lleva el nombre del poeta checo Jan Neruda.

 

 

Doy mis clases, hago papeles, más papeles. ¿Sirven para algo los papeles? Toda mi vida haciendo papeles. Pierdo muchos papeles. A veces incluso pierdo los papeles. Pocas veces, sí, pero a veces los pierdo. Al menos tres veces los he perdido. Tres veces confesables.

Una vez con un mecánico después de cambiar la batería de mi viejo coche: un 127 verde. Siempre he tenido coches viejos menos ahora: ahora no tengo coche. Y dos veces con un sindicatero, orgulloso de no sacar plazas cuando el concurso de traslados era abierto a profesores de todas las comunidades autónomas.

De vez en cuando se pierden hasta los papeles, sí.

También como, sin papeles, sólo los de las servilletas. Como en "El Fogarache", un restaurante del barrio de Delicias, cerca del instituto. Tienen un estupendo menú del día, comida muy casera, unos dulces excelentes, de la casa. Está en la calle Jordana, junto al Paseo de Calanda. Por si os apetece ir. Y hacen unas patatas asadas con diferentes ingredientes para chuparse los dedos. Y una carta de tés de cinco tenedores. Y el menú tiene un precio de época de crisis: 9.50 euros.

 

NOTA: Como te ha contestado LU, efectivamente, Juan Antonio, Emilio Pascual es el mismo autor de DÍAS DE REYES MAGOS, Premio Nacional, y de EL FANTASMA ANIDÓ BAJO EL ALERO, entre otros títulos bellísimos.

Madre de Don Luis: el placer fue mío de conocerte, de conoceros, y de compartir la primera de muchas tertulias literarias, espero.

José María, ¿has recibido mis correos con la información sobre A.? A ver si organizamos algo en conjunto, por eso de ser institutos vecinos.

Nerea, J. Antonio, Lu, la verdad, es un privilegio estar en un libro junto a esos autores, todos tan estupendos. No me habría atrevido ni a soñarlo.

TERTULIAS

TERTULIAS

Molino de agua en la isla de KAMPA, en Praga.

Clara Janés tituló así uno de sus poemarios.

Es la traductora de los poemas de Vladimir Holan, el poeta checo,

habitante de esta isla fluvial de KAMPA.

 

 

Cuando era estudiante, la palabra tertulia evocaba a Gómez de la Serna y el Café Pombo, o a las reuniones del Café Gijón de alguno de nuestros más preclaros escritores, actores, artistas.

En Teruel participé en una tertulia, en la Residencia donde viví tres años. Recuerdo la lectura y descubrimiento de cada frase del HIPERION de Hölderlin, uno de esos libros regaladores de momentos felices. También la lectura de KAMPA, poemario de Clara Janés, a la cual invitamos a una lectura. Recuerdo la tela amarilla comprada, la busca y el encuentro de un jarrón negro, las tres rosas amarillas en el jarrón, como en el cuento de Carver. Ese día conocí a mi amiga Jeannine, ese día compartí muchas cosas con personas a las cuales ya no veo, y con personas a las cuales veo, y con personas a las cuales me gustaría ver más.

En Alcalá organicé una tertulia en casa. Leímos muchos libros en varios años. Eduardo levantaba acta y recuerda todos y cada uno de los títulos. Los fijos éramos Juanjo, María Luisa, Nuria, Paz, Nacho, Eduardo  y yo. Tuvimos invitados ocasionales, y tertulias muy especiales, como la de OCÉANO MAR de Alessandro Baricco, con acuarelas de Nuria y María Luisa para todos, y cristales de colores marinos sobre la mesa. Todo ello está ahora en esta casa, como antes lo estuvo en Alcalá. También hubo discusiones a veces casi enconadas, como con BROOKLYN FOLLIES de Paul Auster, con admiradores y detractores. Fueron muchas tardes, noches, con música de fondo y cigarrillos en la terraza. (En mi casa no dejo fumar, lo siento). Y aún tenemos pendiente la tertulia japonesa, con Kawabata y Murakami. Llevamos más de un año planeándola: Nuria en Asturias, Ana en Zaragoza, los demás en Madrid. Y el deseo de citarnos en un faro.

Esta tarde hemos comenzado otra tertulia, esta vez en el instituto. Con alumnos, padres, y compañeros. El ambiente ha sido estupendo y tenemos muchos planes para este curso. El grupo es variado: dos alumnos de 2º de ESO, cuatro alumnos de 1º de Bachillerato, siete padres, cuatro compañeros (bueno, compañeras, por mejor decir). El primer libro elegido: LA INFANCIA Y SUS CÓMPLICES, de Fernando Sanmartín. Hemos leído (Ángel, Isa y Juan, no ha dado tiempo a más)  ya en voz alta tres capítulos y nos ha regalado la posibilidad de evocar nuestra infancia, las colecciones de cromos, los miedos a los puentes, a los pasillos largos. Es bueno asomarse a ese balcón de la infancia, como lo llama Fernando. Y un placer haber compartido este pedacito de tarde con todas vuestras infancias. Con todos vosotros.

La infancia, ese cimiento sobre el cual vamos construyendo el resto de nuestra vida.

Como escribió Rainer Maria Rilke: "La verdadera patria del hombre es la infancia".

 

NOTA: Recuerdo cuando en el ACTUR sólo existía KASAN, el colegio de Maristas y el del Sagrado Corazón. Nada más. Yo trabajaba en el S. Corazón, y no había autobuses. Mis paseos por ese entonces descampado con cierzo o con niebla no son el mejor recuerdo de mis años jóvenes. ¡Un frío!

Juan Antonio: a ver si te gusta mi "MARTINA". Hay 20 relatos de Gonzalo Moure,  Martín Garzo,  Casariego, de Care Santos,  Espido Freire,  Lorenzo Silva,  Montserrat del Amo, Elia Barceló, Lola Beccaria, Ana Isabel Conejo, Carlo Frabatti, Carlos Giménez, Gómez Cerda, Ricardo Gómez, César Mallor_uí, Andreu Martín, Elena O ´Callaghan i Duch, Rosa Regás, Marta Rivera de la Cruz, Jordi Sierra i Fabra. Y el mío.

DE LIBROS

Con la editorial Cátedra hemos convivido todos los estudiosos de la literatura muchos años, muchas noches, muchas tardes, muchos despertares incluso. Las tapas negras han acompañado nuestro sueño, en la mesilla, muchas veces. Aún lo hacen. Se conmemora este año su 35 aniversario.

Se hace con una nueva colección, sin tapas negras, algunas portadas bellísimas (véase la de LAS FLORES DEL MAL de Baudelaire, por ejemplo), ampliación sobre blanco del recuadro colorido de las ediciones clásicas.

Emilio Pascual, su editor, ha estado en Zaragoza y nos las ha presentado junto a Ramón Acín. Había leído a Emilio, había hablado con él, pero nunca lo había escuchado disertar. Una delicia. Voz poderosa, bien timbrada, de actor teatral, portentosa memoria, recuerda decenas de versos de poetas del XVIII, por ejemplo. Su voz, su manera de decir el verso y la palabra, me llevan hasta su hermano Silvino, mi amigo y compañero de instituto en Alcalá durante muchos años. Me gustaba mucho escucharle recitar, en nuestro departamento compartido, entre las reproducciones de templos griegos y papeles sobre la gran mesa de trabajo. Echo de menos entrar a departamento y hablar con Silvino de literatura, de vida, no de los valores del "se", precisamente. Echo de menos la declamación de sus versos.

En fin.

Acaba de publicarse en SM un libro con el título de 21 RELATOS CONTRA EL ACOSO ESCOLAR. El coordinador es Fernando Marías, y uno de esos relatos es mío. Se titula MARTINA y me produjo dolor escribirlo. La historia se parece mucho a ciertos episodios de mi primera vida escolar, de mis 4 a 6 tiernos añitos. Lo pasé mal y me gusta verlo convertido en tinta negra sobre papel blanco. Es bueno contar las cosas.

Pero no todas.

 

NOTA: A ver si toman nota todas las comunidades, LU, de eso y de tus propuestas didácticas, siempre tan fascinantes. Luisa, el canal tiene siempre algo de poético, y ahora está precioso. Caballero Juan Antonio, no es ninguna merced, es la pura realidad.

 

NIEBLA

NIEBLA

Sinagoga en Praga.

A veces, la niebla permanece en la historia,

en la memoria.

A pesar de la luz del sol, hay recuerdos llenos de tinieblas.

 

Hay niebla en Zaragoza. Hace años no era raro, ahora casi sí.

Desde la construcción del barrio ACTUR (en realidad no debe de llamarse así, pero así es conocido en la ciudad) al otro lado del río, donde antes había huertas y ahora ladrillos y cemento, la niebla casi ha desaparecido de la expociudad.

Un día, una noche por mejor decir, hube de entrar en mi calle haciendo sonar el claxon de mi 850 azul, de dos puertas y 40.000 pesetas. No veía nada. Pensé: si no ven, y yo no veo, al menos tal vez me oigan. Era brutal.

Otra noche de niebla, me robaron el 850 azul, de dos puertas y 40.000 pesetas. Me llamó la policía a eso de las 2 de la mañana. Yo dormía, el coche estaba en la entrada de la calle, aparcado. Al menos ahí lo había dejado. No, no, no está ahí, me dijo la voz del policía. Está junto al canal, no está del todo desguazado, sólo le falta la batería y la rueda de repuesto. No les dio tiempo a más cuando vieron a la patrulla. Fuimos en el coche de mi padre, la niebla no dejaba ver ni el camino ni el canal. Sólo las luces de las farolas, difuminadas por el vapor. Debajo de una de ellas, mi 850 azul, de dos puertas y 40.000 pesetas.

Le pusimos una batería nueva y volvió a su calle. 

La niebla levantó unos días después. En esos tiempos, la niebla duraba días en Zaragoza. Ahora no.

Será el cambio climático .Y el Actur.

Ahora no veo la cúpula de San Fernando iluminada. No sé si estará iluminada. No se ve. Sólo las luces de las farolas, difuminadas.

Como se ve la vida con unos ojos miopes.

 

NOTAS: Gracias, Ernesto, por ese recuerdo del Don Juan en Alcalá. El enlace con el blog de Dani lo tienes a tu derecha. Y es espléndido. Octavio, tienes razón, una coincidencia extraña y extraodinaria, gracias por tu aportación. Julio, bienvenido al este del canal, y un abrazo a tu chico junto al aleteo de las gaviotas.

No os perdáis los apócrifos del blog de Juan Antonio. Son geniales.

Mañana a las 7.30 PM se presenta en FNAC de Zaragoza la nueva colección de CÁTEDRA, con la presencia de Emilio Pascual.

ANIVERSARIOS

ANIVERSARIOS

Escultura dedicada a Kafka, junto a una sinagoga,

del Barrio Judío, en Praga.

 

 

El viernes día 7, la cantante de ópera Joan Sutherland cumplió 82 años. Tal vez ha sido la mejor "Lakmé" y la mejor "Lucía". En you tube, podéís encontrarla con Marilyn Horne cantando el Dúo de las Flores de Lakmé, dirigidas por Bonynge, su marido. No son unas jovencitas, pero están maravillosas. A él lo escuché y vi dirigir LA SONÁMBULA en el Real, a María José Moreno. Sutherland estuvo en el estreno, yo no. Y se levantó a aplaudir a la joven soprano. Todo un gesto de gran dama.

 

Hoy, día 9, hace 70 años de la "Noche de los cristales rotos": decenas de judíos asesinados, miles de libros "incinerados". Afortunadamente, los libros siguen siendo peligrosos: nos hacen pensar, y sobre todo disfrutar. Sigo con LUZ DE VÍSPERAS de Mauricio Wiesenthal. La leo despacio, para saborearla lentamente.

Hoy, día 9, hace 19 años de la caída del Muro de Berlín. Todos lloramos poco o mucho esa tarde. Cuando, años después, fui a Berlín, también lloré.

Y en este momento, un atardecer de dedos rosados, como la aurora de Homero, dibuja el cielo sobre Zaragoza. Sobre Berlín, no lo sé.

 

 NOTA: Juan Antonio, tal vez tengas razón con lo del "se". No sé.

INVITACIÓN

Se ha presentado hoy a la prensa el Programa "Invitación a la Lectura", de la Consejería de Educación Aragonesa.

En la mesa, la Directora General de Pólítica Educativa, Carmen Martínez Urtasun, Fernando Arcega, coordinador de Acción Social de CAI, Miguel Mena, escritor y periodista,  Manuel Vilas, escritor y profesor, y yo misma. Al otro lado de la mesa, Alfonso Plou, dramaturgo, Carlos Martín, escritor, actor y director teatral, María, Ismael, y Ramón Acín. Ramón Acín es el alma del programa, su creador y coordinador.

Gracias a este Programa llegan autores nacionales e internacionales a institutos y centros educativos de toda la Comunidad Autónoma. Recordaba Carmen M. Urtasun una jornada con José Saramago: mientras cientos de zaragozanos  habían de hacer cola para escucharlo en una sala de ciudad, los chicos lo habían tenido en varios institutos junto a ellos, para escucharlo, para hacerle preguntas, ahí al lado, a él, a un Premio Nobel. Lo mismo con Günther Grass. Y con tantos otros. Aragoneses, españoles en general, europeos, latinoamericanos.

Ha sido un placer compartir mesa con Carmen y Manuel: los tres estudiamos en la misma clase en la Facultad de Letras. También con Cristina Grande, con Alfredo Saldaña compartimos aulas y maestros. Hemos recordado esos tiempos. Compartidos también con algunos lectores de este blog.

Buen fin de semana. Ahora toca corregir exámenes con los valores del "se".

Y me pregunto: ¿cuándo dejaremos de explicar inutilidades como ésa? Cervantes no se sabía los valores del "se".

Y tampoco don Benito. Ni don Leopoldo. Ni don Mariano José. Ni doña Emilia. Ni el anónimo autor del Cantar de Mio Cid.

Y Shakespeare aún menos.

SABIDURÍA

Se acabó anoche el Taller de Dramaturgia con José Sanchis Sinisterra. Habría, habríamos, deseado más.

No sé si Mariano lee este blog, si lo haces, he de decirte que tenías razón con lo de los talleres de escritura: yo siempre he sido reticente a ellos, pero ya no generalizaré más. En este curso he aprendido más de escritura teatral que en muchos años. Veinte años no es nada, en el tango. Veinte horas no es nada, pero es mucho.

Y es mucho cuando las compartes con un hombre que comparte su sabiduría, su reflexión de años, su material, de una manera generosa. Ni siquiera escribe su nombre en las fotocopias de ejercicios que nos da.

Papeles - joya para escritores, actores, directores.

El hombre sabio de verdad comparte, no se guarda la sabiduría para sí como los antiguos sacerdotes, o como otros seres menos antiguos en los que estoy pensando pero que no nombro, porque todavía me queda un punto de discreción.

Sólo un punto, no vayáis a creer.

Me gustó mucho compartir también estas tardes con los compañeros del curso: autores, directores, actores, estudiantes, poetas. Todos más jóvenes que yo, ahimé, en estos saraos ya empiezo a ser la mamá de todos. No voy a nombrar a todos, pero sí a Lucía, que vino desde Sevilla, a Óscar, que llegó desde Barcelona, a Susana, vivimos en el mismo barrio, a Felisa, que vive entre Zaragoza y Graus, a María Ángeles que me regaló un DVD con sus experiencias teatrales con alumnos, a otra María Ángeles, que dirige escenas de las bodas de Isabel y Diego en Teruel, a Miguel Ángel Ortiz, poeta y espléndido dramaturgo, a tenor de la actividad que nos leyó y levantó el aplauso de todos. Kike, Javier, Luis, Julián y Francesc.

Y el maestro. Seguro que habéis visto o leído Ay, Carmela, o El cerco de Leningrado, o El lector por horas. Si no lo habéis hecho todavía, ya estáis tardando. Sobre todo El lector por horas, que, fetichista que es una, tengo ahora dedicada por quien me la regaló y por el autor.

¡La leche, vamos!

AGOTÁ

Así estoy, agotá, después de un día como el de hoy:

Primera hora: examen en primero de bachillerato. Mientras los chicos se examinan, entre otras cosas de los valores del "se", yo paso a limpio mi texto del curso de teatro. Apenas entiendo mi caligrafía, así pues debo hacer esfuerzos para llegar hasta ella, y hasta los profundos pensamientos de la cortacabezas Salomé, personaje elegido por mí para hacer el ejercicio.

Segunda hora: taller de lengua con segundo C, leemos el relato de Cortázar "La noche boca arriba". El próximo día haremos una actividad de final sorpresivo.

Tercera hora: envío de un FAX al CAREI, llamada al CAREI, reenvío de un correo electrónico extraviado en el espacio sideral al CAREI. Llego tarde a la guardia. Sustituyo a una compañera durante veinte minutos en una clase cuyo profesor no ha podido venir.

Recreo: club de lectura en la Biblioteca para comentar algunos elementos míticos y tradicionales de Don Juan. Disfruto muchísimo compartiendo con los chicos y con mis compañeras reflexiones sobre el donjuanismo.

Cuarta hora: preparo la clase de lengua para segundo A, paso a texto de Word el texto sobre Salomé y vuelvo a llamar al CAREI.

Hora número cinco: reunión de departamento.

Sexta hora: clase con segundo A. Trabajamos las descripciones, hacemos un ejercicio nuevo y leemos algunas de sus creaciones.

Cojo el autobús, el 33, voy a comer, como, deprisa, intento tomar un viejo té lleno de posos. Lo tiro por la fregadera. No puedo con él. Cojo el autobús, el 39. Voy al Centro de Historia.  Los tres lugares, instituto, casa y Centro de Historia, están en tres puntas de Zaragoza, de casi media hora, o más, depende, de autobús. Asisto al Taller de Dramaturgia.

Cinco horas intensísimas. Me siento llena y vacía después de escribir páginas y páginas con los ejercicios propuestos por Sanchís Sinisterra. Este hombre comparte con nosotros años de reflexión, de trabajo, de sabiduría, de meditación sobre el hecho teatral. Es un privilegio estar ahí. Grande. Saca de nosotros lo insospechado. Y yo saco ideas para trabajar con mis alumnos. Y, espero, para escribir una obra teatral algún día.

Agotador privilegio. Llego a casa a las diez. Ceno. Estoy cenando mientras escribo.

Y espero dormir.

LUJO, LUJO, LUJO

Asisto estos días a un Taller de Dramaturgia con José Sanchís Sinisterra.

Esta tarde he aprendido muchísimo sobre teatro, y sobre mucho más.

Un lujo de curso, de taller. Trabajar bajo la dirección tan sabia, tan llena de reflexión sobre tantas cosas de Sanchís es un lujo.

He visto tres obras suyas en el teatro: hace muchos años en Teruel vi Ay, Carmela, con una espléndida Natalia Dicenta y un magnífico Manuel Galiana. Después  fue El cerco de Leningrado, con mis alumnos de COU de Alcalá;las intérpretes, Nuria Espert y María Jesús Valdés en su reaparición después de muchos años retirada de los escenarios. Y años después, El lector por horas, interpretada por Clara Sanchís, la hija del dramaturgo, Juan Diego y Jordi Dauder, grandes los tres, entonces y ahora. Tengo el texto, alguien me lo regaló en esos tiempos, un 23 de abril.

Y ahora intento aprender dramaturgia con el creador.

Magia. De lujo. Regalos inesperados.

 

NOTAS: Mañana, día 4 de noviembre, en Zaragoza se presenta el nuevo libro de Ismael Grasa. Y en Barcelona, la nueva novela de Mauricio Wiesenthal.

A ver di puedes ir a la presentación, Antonio, Wiesenthal es fascinante, cuando escribe y cuando habla. Néstor, preciosos versos, como siempre. Nerea, tengo muchas ganas de Barcelona, me pones los dientes largos. Juan Antonio, aún no he visto fotos colgadas en la red sobre el Don Juan de este fin de semana en Zaragoza. Srg, muchas gracias, me esmeré cuanto pude, ¡voto a tal!

LUZ DE VÍSPERAS

LUZ DE VÍSPERAS

Casas modernistas en el barrio hebreo

de Praga.

 

 

Escucho la ópera LAKMÉ sentada en el sofá. Llueve y hace frío al otro lado de las ventanas.

Leo las primeras páginas de LUZ DE VÍSPERAS, la recién publicada  y largamente deseada novela de Mauricio Wiesenthal.

Las leo despacio, absorta. Paseo por sus palabras como de la mano de un mago.

Las palabras me llevan a Praga, al barrio judío, a las colinas de Malà Strana, a las calles recién paseadas. La realidad y la ficción se me confunden, y ya no sé si paseé más de verdad la ciudad hace tres semanas o si lo estoy haciendo ahora, cuando mis ojos me introducen dentro del papel, y como Alicia al otro lado del espejo, vivo una vida paralela, fundida ya la realidad y la ficción. La realidad y el deseo, al fin y al cabo.

Sigo leyendo. Enseguida las palabras de Mauricio me llevan hasta Venecia, donde las góngolas se convierten en brillantes y negros zapatos de charol deslizándose sobre la laguna. A esa Venecia donde  Carlota y  Regina podrían pasear junto al Gran Canal.

Y ahí estoy en estos momentos, mientras llueve sobre el canal, bajo mi ventana.

Leyendo despacio, para alargar el hechizo de la lectura, el hechizo de la "luz de vísperas".

Un hechizo, un regalo lleno de sorpresas. Desde la primera página.

Un regalo, sí. Esta novela es un regalo. Gracias por cada página, Mauricio.

Y por la dedicatoria.

 

DON JUAN VIII

DON  JUAN VIII

No es la estatua de Doña Inés.

Junto al río, en Praga, tal vez piensa en Casanova,

y no en Don Juan.

 

 

Acabo de llegar a mi casa después de la experiencia teatral. Luces en el escenario. Oscuridad en el patio de butacas. Lleno pero no se ve nada.

Y los lectores, leyendo.

Vamos Cristina, Charo y yo: Cristina interpreta a Brígida en el segundo acto, está estupenda, Charo es la abadesa al inicio del tercer acto, solemne, dice el verso de manera espléndida. Y yo, soy Lucía, la criada de doña Ana. Me lo he pasado muy bien con el personaje, breve pero muy simpático. He llevado mi vestido corto y negro con mariposas rojas. Si hubiera sido la abadesa habría debido cambiar de atuendo.

Mi don Juan, Santiago Gascón, también profe, escritor y compañero en  presentaciones de libros en Zaragoza. Me encuentro con Alba, esa criatura preciosa y buena actriz, con sus compañeros del Teatro de la Estación. Los chicos hacen unos donjuanes estupendos, dicen muy bien el verso. Ella es Ciutti. Y Cristina hija es Centellas. Siempre nos apuntamos más mujeres a estos menesteres. También hay miembros de la política, varones: nuestro viceconsejero y un guapo concejal. Magdalena Lasala lee la famosa réplica de doña Inés: "¡Callad, por Dios, oh, don Juan!", una doña Inés prudente y serena, como debe ser. Mi profesora durante cuatro años, y ahora colega en otro instituto de la ciudad, Gloria Villuendas, interpreta a Brígida en el acto cuarto. Me gusta mucho coincidir con ella en estas cosas. Y en otras.

Una experiencia estupenda, a pesar del pánico escénico antes de empezar a hablar. Cuando, junto a las bambalinas, sientes la posibilidad de salir corriendo. Entonces te encomiendas a los espíritus familiares, y el pánico se desvanece, como las sombras vanas de la segunda parte.

Juan Antonio, no sé si habrá grabaciones. Estaba la tele local y periodistas de la ciudad, y Luis Serrano hizo fotos. Dani, gracias por tus buenos deseos teatrales.

En fin, no he sido doña Inés, pero me parece a mí... Lucía se lo debía de pasar mucho mejor. La pobre doña Inés, garza enjaulada, mansa paloma, ángel de amor... no lo pasa nada bien: años y años en el convento, se enamora con una carta encendida, durante 5 minutos un señor le declara su amor. Luego el mismo señor coge y mata a su padre y  a otro señor, y encima se va y la deja sola. La pobre se muere de sentimiento.

No me extraña.

 

 

DON JUAN VII

DON JUAN VII

Teatro Nacional de Praga.

Nunca se me ha ocurrido ir al Teatro Principal de Zaragoza

con una cámara de fotos.

 

 

Mañana soleada para visitar el cementerio. Las flores están aún en un jarrón en casa, esperando a ser llevadas a varias últimas moradas.

Cuando voy al cementerio, visito siempre la tumba donde están mis abuelos y mi tía Pilar. En la misma calle mora mi amiga Concha. Después de tantos años, es como si me hubieran facilitado mi tarea, y así no me pierdo para encontrarlos. A Concha siempre le dejo margaritas blancas, le gustaban mucho. Tardé tres días en poder llorar su muerte.

En este día de los Santos también le dejo unas flores a Tomás, nuestro buen amigo y médico desde mi más tierna infancia. Lloré mucho cuando se fue.

Este año he de encontrar la tumba de mis bisabuelos y de mi otra tía abuela, por petición de mi tía enferma. No sé si lo conseguiré. Buscar muertos nunca se me ha dado bien. Me extravío en el laberinto del cementerio, como en una ciudad perdida.

Hay muertos a los cuales no puedo visitar. El recuerdo del ataúd de Jesús entrando en el nicho me sigue impidiendo volver al lugar.

Siempre visito la tumba del tenor Miguel Fleta, uno de los mejores cantantes de ópera del siglo XX. Puccini compuso para él TURANDOT. Está enterrado en Zaragoza, y me gusta dejarle flores.  Algunas personas nos regalan momentos de felicidad sin haber conocido nunca nuestra existencia.

 A mi madre no le puedo poner flores. Está en el mar, en el Mediterráneo, y en el monte. Sus flores se las pongo en casa, junto a sus fotos en blanco y negro. Siempre fue muy guapa, pero en esas imágenes está, además, muy joven, feliz, ilusionada, enamorada. Sonríe a la cámara y me sonríe a mí. Me gustan esas fotos. Las tengo muy cerca cuando escribo.

Por la tarde, a las 7, lectura de Don Juan Tenorio, de José Zorrilla en el Teatro Principal de Zaragoza. Por un ratito seré Lucía, la criada de Doña Ana, y tendré un divertida entrevista con Don Juan. Se trata de los ovillejos con los cuales, según confesó él mismo en sus memorias, comenzó a escribir la obra, durante una noche de insomnio. No podía dormir y le venían los versos a la cabeza.

La entrada es libre.

Tanto para el cementerio como para escuchar el Tenorio.

DON JUAN VI

Hemos terminado nuestras lecturas de Don Juan Tenorio en el instituto. Salvo algún problemilla de organización, todo ha ido bien. Una intenta organizar de una manera, informa, pero siempre hay quien no lee las circulares, o pretende hacer lo que le viene en gana.

O sea como el propio Don Juan, que quería, en palabras textuales o casi de mi admirada profesora Aurora Egido, "ser único juez y señor de su vida".

A mí también me gusta más Casanova que Don Juan, como dice Octavio. Y no creo, Juan Antonio, que Casanova deje más heridas. Casanova deja buenos recuerdos, no heridas. Don Juan promete lo que no va a cumplir. Casanova no lo hace. Sus damas ya saben lo que van a recibir de él, y eso les basta. Y les cumple. Casanova es una ONG: hace el bien por donde va, en este caso que nos ocupa, por los lechos femeninos. No así Don Juan. Recordemos cuando dice aquello de:

 "Por donde quiera que fui,

la razón atropellé,

la virtud escarnecí,

a la justicia burlé,

y a las mujeres vendí.

Yo a las cabañas bajé,

yo a los palacios subí,

y en todas partes dejé

memoria amarga de mí".

Casanova nunca haría, y aún menos diría, eso.

Lo repito: Casanova es una ONG.

NOTA: Ayer se presentó con gran afluencia de público la novela EL BESO IMPERFECTO , de Luis Fernández Llorente. La empecé en cuanto llegué a casa. Bien escrita, traza los personajes con gran economía del lenguaje. En un momento quedan dibujados. Felicidades, Luis, por esta nueva novela.

DON JUAN V

Hoy hemos llevado a cabo en el instituto la primera de las lecturas de DON JUAN TENORIO. En la Biblioteca, con un montaje de fotos realizado por María, y con las voces de alumnos, profesoras y Charo, nuestra secretaria, que vale para todo. Recalco lo de profesoras, pues ningún varón mayor de 18, ni de 25, ni de 36 ni de 40, ni de 50, se ha apuntado al reto de interpretar a Don Juan, Don Luis o Don Gonzalo. Sí, en cambio, las profes.

Los chicos, y las chicas, lo han hecho muy bien, a pesar de no haber ensayado. Se han metido todos muy bien en el papel, y sin espadas, jubones ni cruces de Calatrava sobre el pecho, han estado estupendos.

Yo haré mi parte el sábado en el Teatro. Será la segunda vez que subo a ese escenario. Esta vez a leer. La primera vez lo hice casi de polizón. Desde bambalinas vi una obra teatral, en la que actuaba mi amiga Jeannine. Verle las tripas al Teatro Principal es fascinante. Y pisar las mismas maderas que han pisado grandes artistas, desde Víctor Ullate (lo vi bailar "El Pájaro de Fuego") a Emilio Gutiérrez Caba, Héctor Alterio, Charo López, Fernando Fernán Gómez, Nuria Espert. O José Coronado.

 

DON JUAN IV

DON JUAN IV

Atardecer de otoño en Praga

 

Según parece, Mozart, su llibretista Lorenzo da Ponte y Giacomo Casanova se entrevistaron en Praga.

El seductor veneciano vivió sus últimos años en Bohemia y el compositor salzburgués pasó alguna temporada en la ciudad.

Hace tiempo leí en un relato de Michel Tournier (en su libro Célébrations), el relato "Ce 26 janvier 1786 à Prague", la recreación de esa entrevista. Según el texto, Casanova le habría sugerido a da Ponte, amigo suyo, y al maestro Mozart, la creación de un Don Juan menos español y más italiano, menos siniestro y diabólico. Recordemos: el modelo hispánico fundamental era El burlador de Sevilla, atribuido al fraile mercedario Tirso de Molina. Un don Juan italiano, o mejor aún, veneciano.

Les dice: "Y bien, hagamos juntos un don Juan veneciano. Un don Juan sonriente amante de las mujeres. Poseerlas no significa nada para él si no las hace felices".

Así era Casanova. Y además de verdad. No estaba hecho de tinta. No era un mito literario ni lo fue operístico.

Zerlina salió ganando gracias a los consejos de Casanova.

La pobre doña Ana, no obstante, perdió al padre. Eso permanece en el mito desde tiempo inmemorial, desde los orígenes griegos del mito.

Y doña Elvira... No sé, no sé, mucho lo echaba de menos, y mucho lo perseguía....

 

NOTA: Cierto, Dani, un lujo compartir don Juan con un actor de la talla de Emilio Gutiérrez Caba. Octavio, sí salen las cuentas. Don Juan era un coleccionista de mujeres, no tanto un seductor. Y desde el comienzo de la obra tiene prisa para todo. También para seducir: 6 días le da don Luis para la apuesta final, y en una noche la supera. Gracias a los dos por vuestros comentarios. Y a Patricia, por su colaboración sobre las imprentas.

Y a Mayusta y a Jacobo por el recuerdo de Pedro.

 

 

 

 

DON JUAN III

DON JUAN III

No son don Juan y don Luis, pero podían ser.

Por eso de concursar sobre la longitud.

Fuente móvil en el Museo Franz Kafka de Praga.

Además, se van moviendo sus caderas.

 

 

Días empleados por Don Juan en cada mujer.

Todo ello según él, claro.

En realidad, eran menos.

 

"Uno para enamorarlas,

otro para conseguirlas,

otro para abandonarlas,

dos para sustituirlas

y una hora para olvidarlas."

Eso se lo cuenta a  Don Luis Mejía, atónito después de perder la primera parte de la apuesta, y antes de perder la segunda.

Y de perder la vida.

Pobre Don Luis, eterno finalista.

 

 

DON JUAN II

DON JUAN II

"Il Comendatore", escultura de Anna Chronny,

junto al Teatro donde fue estrenada la ópera de W.A. Mozart,

DON GIOVANNI, en Praga, la misma ciudad donde, al parecer,

se entrevistó junto a Lorenzo da Ponte, su libretista, con Giacomo Casanova.

 

 

Pues sí, Don Juan nos ha regalado muy buenos momentos. Y muy divertidos. Y las dos cosas a la vez.

Recuerdo un Don Juan en el Teatro Cervantes de Alcalá. Empezó la segunda parte, la del cementerio, sin la estatua de don Diego, el padre del protagonista. De repente, se dieron cuenta, bajaron el telón, lo volvieron a subir, y don Diego ya estaba sobre su pedestal. El buen hombre debía de estar en su camerino, o en el excusado. Poco después, empezaron los vapores para dar ambiente fantasmal a la escena. Pues bien, los vapores caminaron hacia el patio de butacas, y todos los espectadores empezamos a toser, mientras un don Juan con la camisa medio -metida -medio -sacada de las medias intentaba hablar con el escultor y esconder su identidad. Fácil menester, la verdad, con las pintas lucidas, no hubiera seducido ni a un pez.

Dani nos recordaba ayer un Don Juan en el cual intervino. Nunca olvidaré su interpretación, con una peluca de larga melena. Estaba estupendo, divertidísimo. Era una recreación del mito en el tiempo actual. Un disparate lleno de sentido. Joven autor, joven director, jóvenes actores, algunos, como Dani, antiguos alumnos míos del instituto. Disfruté muchísimo.

Pero, he de confesar, no fue ninguno de esos donjuanes el mejor en mi experiencia. En 2003, también en Alcalá, la actriz Alicia Sánchez fundó una escuela de teatro. El curso inaugural fue un acercamiento a la interpretación del verso clásico. Los alumnos, una docena escasa de jóvenes actores y actrices, y yo. El profesor, Emilio Gutiérrez Caba. Nada más y nada menos. He asistido a muchos cursos de casi todo tipo. Nunca he disfrutado tanto como con éste: consistió en una lectura del Tenorio. Una lectura-interpretación-aprehensión del texto con Emilio. Con su voz, con su sabiduría, con su inmensa cultura, con su buen hacer literario y teatral. Un lujo de matrícula de honor. Allí a su lado, en un círculo todos juntos, leyendo, escuchándolo.

Mi mejor experiencia literaria y teatral con Don Juan Tenorio, sin duda.