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AL ESTE DEL CANAL, blog de ANA ALCOLEA

REÍR

Reír al escuchar alguna noticia autopropagandística: Televisión Española va a cambiar.

Dice el director, cito casi textualmente, lo acabo de escuchar en la radio: "No es el cambio de un símbolo. Es el símbolo de un cambio".

El candidato en Denver seguramente no ha dicho una frase mejor. Pero es tan absurda, conociendo lo conocido, y sabiendo lo sabido, y mirado, y visto y escuchado en el ente-corporación...

Nueva imagen de TVE, nuevas mesas, fondos, pantallas, vestuario: millones y millones de diseño para nada. Para echar basura hacia los receptores, como si nuestros aparatos y nosotros mismos fuéramos contenedores más o menos de diseño y sin posibilidad de reciclaje.

No cambiarán a las enviadas especiales, monísimas ellas, de 30 años máximo y ropa y peinado adecuado. Los partidos de fútbol, interés nacional, no se cortarán. Las películas sí, seguirá por tanto sin poder verse cine en la tele española. Los concursos, salvo honrosas excepciones como "Saber y ganar" y su presentador Jordi Hurtado, darán ganas de vomitar. Los debates  brillarán por su ausencia, y cuando existan, lo harán a unas horas en las cuales casi todos los mortales dormimos.

Seguirán los cines de barrio, del mío no, por cierto. Seguiremos pagando, lo pagamos todos no lo olvidemos, sueldos tremendos, casas en La Moraleja, etcétera, etcétera, etcétera...

Seguiremos sufragando el reino de la mediocridad comunicativa.

No sé a vosotros, a mí me molesta enormemente.

No sólo me molesta, este verbo es muy fino: me jode enormemente.

VIAJAR

VIAJAR

Aprender a mirar, a escuchar de otra manera.

En el vestíbulo del Metropolitan Opera House,

poco antes de ver y oír a Anna Netrebko por primera vez.

 

 

Viajar, como leer, es abrir ventanas al mundo. Es mirar de otra maneraEs curarse de muchas cosas, de pensar, por ejemplo, "como en casa en ningún lado".

"Como en casa en ningún lado", cierto a veces, muchas veces. Pero es bueno también ver la casa del vecino, y la del no vecino.

Esa enfermedad se cura viajando. Viendo otras tierras, otras ciudades, otros países, comiendo otras viandas, bebiendo otros vinos. También se puede ir a "El Corte Inglés" y comprar el "Sauternes" allí, por supuesto, o un Syrah de Sudáfrica, o unas salchicas alemanas, o unos dulces de las monjas de Alcalá de Guadaira. Tan ricos...

A veces uno no puede viajar. Y viaja dentro de su ciudad, y la ve con los ojos del viajero. No del turista, por favor, del viajero: no es lo mismo. Entonces una pasea por las placitas del casco viejo de Zaragoza, pasa por la tienda de "Montal", con unos escaparates maravillosos de comida, o por la pastelería "Fantoba", donde tenían los mejores merengues de la ciudad; visita las exposiciones en los palacios renacentistas, sobrios ellos en Aragón, restaurados. Se toma un té en el café donde hace años hubo una joyería a cuyos escaparates nos asomábamos casi con pudor. Ve la exposición "Encrucijadas" en el Palacio de la Lonja, sobre la historia de estas tierras, con obras importantísimas, como el "Vidal Mayor", códice miniado con los Fueros aragoneses medievales, y con residencia habitual en la Fundación Paul Getty de Los Angeles, allende los mares; o en cuadro supuestamente de Catalina de Aragón, de la Thyssen de Madrid, o un ataúd de una dama del siglo XIV de una belleza indescriptible.

O viaja a través de los SMS de los amigos, de sus fotos: ayer disfruté viendo imágenes de tierras muy amadas metidas en la pantalla de una cámara. O a través de los regalos venidos de lugares lejanos. Me gusta tocarlos, olerlos. Y pienso en la estantería en la cual han estado esperando para ser traídos hasta el lugar donde ahora están. Es como haber estado, al menos un cachito, en esos lugares.

O al menos a mí me gusta pensarlo así.

PALABRAS

PALABRAS

Central Park en Nueva York.

La reserva acuática con el nombre de Jackie O. Kennedy.

 

 

Copio un par de frases del libro La extraña, de Sándor Márai, uno de los grandes autores centroeuropeos del siglo XX. El texto fue publicado en 1934, y ahora lo edita "Salamandra" (ver contraportada de "El País" de hoy)

  • "La gente lo clasifica todo en unas pocas nociones preconcebidas, como amistad, amor, matrimonio, aventura, infidelidad, y piensan  _ue la vida cabe en estos conceptos. Pues no cabe". (pág. 75)
  • "Se asombró y se puso a obsercar las cosas con avidez y curiosidad, como si percibiera por primera vez el perfil real de la vida, comi si hasta entonces una extraña miopía le hubiera impedido observar los oljetos, el conjunto de los objetos en su plenitud real [...] Así de bello es el mundo -pensó tras varios minutosde observación, con un entusiasmo infantil, casi exultante [...]  Cuántos tonos, cuántos ángulos y cuántas líneas preciosas... A pesar de todo, aún nada ni nadie ha sido capaz de desgastarlas".

Efectivamente, el ser humano lo ha intentado, eso sí, desgastar la belleza del mundo, pero a pesar de todas las intentonas pasadas y presentes, aún no lo ha conseguido.

Sándor Márai se exilió de Hungría en 1948, y se suicidó en los Estados Unidos en 1989, poco antes de la caída del muro de Berlín.

 

NOTA: Gracias, Cris, por tus amables palabras. Espero seguir a la altura de tus apreciaciones con mis nuevas novelas. Un cariñoso abrazo.

 

MALETAS

Paso por la tienda de maletas de al lado de mi casa.

Pienso en todas las maletas del avión accidentado ayer.

Los viajeros habían hecho sus maletas unas horas antes de morir. Sus ropas, unas planchadas, otras no, bien dobladas, las cremas, colonias, los regalos para la familia, las postales. Tal vez el diario, el cuaderno donde alguien habría escrito sus experiencias del verano. Los libros leídos, las guías compradas. Los libros aún no leídos. Alguien cerró las maletas con candados, o con plástico azul para evitar robos o intromisiones indeseadas. Alguien olvidó el candado en casa y no las pudo cerrar.

Todos pensaban abrirlas al llegar a casa. Tal vez alguna se habría perdido, extraviado, llegaría al día siguiente como pronto.

Nadie pensaba en lo ocurrió.

Las maletas nunca llegarían a destino. Tal vez alguna en verdad se extraviara y llegue a su aeropuerto de destino, hoy o mañana.

Pero su dueño no la recogerá. Dará vueltas y más vueltas en la cinta y nadie se la llevará a casa.

Dolor, mucho dolor.

AVIONES

Mientras escribía mi post de hoy, un avión se incendiaba en Madrid. Un avión y la mayoría de sus pasajeros y tripulantes.

Una línea, un par de frases para contarlo.

Y un horror infinito para vivirlo y para morir.

¡Tal fácil narrar o describir lo inenarrable, lo indescriptible!

Da vértigo.

También lo da otra cosa: algunos medios de comunicación han corrido para mostrar fotos del horror.

¿No tienen decencia? ¿Desconocen el significado de la palabra respeto? ¿O el del sintagma "dolor ajeno"?

Además de vértigo, da asco.

Y además, las cadenas públicas españolas no tenían noticias a la hora de las noticias. Había resumen olímpico en la 2 y fútbol en la primera. Y el fútbol, por Dios, no se puede interrumpir para dar noticias sobre el mayor accidente aéreo en Barajas, en el país. ¡Es increíble! El país está de luto, pero el fútbol no se deja de televisar a la hora del telediario. ¿Se puede entender?

Yo no lo entiendo. Siento vergüenza ajena.

 

NOTA: Cristina, Guillermo, gracias por vuestra invitación para el próximo curso. Hasta primeros de septiembre no se hace el reparto de grupos. Nos veremos en clase, o en los pasillos. Saludos a ambos.

DEPORTES

DEPORTES

Nueva York, no Pekín,

en invierno, no en verano.

 

 

De niña fui una pésima deportista: lo intenté con el tenis y no cogía ni una bola. Era en el "Stadium Venecia", muy cerca de casa. Entonces el uniforme era camiseta y falda mínima blanca. No era lo mío, a diferencia de la fascinante Micol de la novela de Bassani.

Luego me di al hockey: en el colegio. Jugábamos en el campo del Rincón de Goya los sábados por la mañana. Era defensa  o portera, y me las metían todas. Un desastre.

En la escuela nunca fui capaz de hacer el pino, ni saltar el plinto, ese aparato terrible de torturas. Me venía el periodo cuando tenía clase de Educación Física y tocaba trabajar aparatos, o hacer volveretas o algo para lo cual se necesitaba dejar los pies fuera del suelo, y poner la cabeza en un lugar antinatural.

Llegó el Bachillerato: debíamos correr 1.500 metros en un tiempo determinado. La primera vez no lo conseguí, me paré. La carrera de 50 metros tampoco la corrí en el tiempo mínimo. Me pegué todo el curso entrenando a mediodía con una compañera, entonces campeona de Aragón de cross. A final de curso, lo conseguí, incluso fui reserva para los campeonatos interclases en los relevos de velocidad.

En tercero de BUP fui exenta de Gimnasia por un problema en el pie. En COU ya no era obligatorio. Teníamos dos horas libres a mediodía. Mi amiga María Jesús y yo fuimos las únicas en "apuntarnos" a hacer deporte: ella a Natación, yo para intentar ser entrenadora de Gimnasia Rítmica. Había muy pocas entrenadoras y mucha demanda. Todo el año de COU me estuve preparando, incluidos sábados por la mañana. Hice los cursos de verano de primer y segundo nivel. Cuando terminé, y aprobé, el primero, fui a ver a mi profesora de la escuela: aún debe de estar riéndose, no se lo podía creer. Nunca lo hubiera esperado unos años antes. Yo tampoco.

En los cursos de entrenadora experimenté el sistema soviético: disciplina, disciplina y más disciplina. Aprendí muchísimo con la profesora, una entrenadora búlgara excepcional. Sufrimos muchísimo, aprendimos muchísimo también, pero a un precio... no me gustaría repetirlo. El curso de segundo nivel fue en Pamplona, en un sistema de concentración absoluta. Con gimnastas de la Selección Nacional, espléndidas. Yo era mala, malísima, en ejecución, pero era creativa y tenía mucha voluntad. Había mucha rivalidad, no sólo en el trabajo, también en lo estético: debíamos, además de inventar coreografías, seguir la técnica de cada aparato..., estar monísimas. Para muchas de mis compañeras eso era primordial y si un maillot no era perfecto, o el peinado, o los coleteros, te miraban mal. Fue un mes entero muy duro. Hace muchos veranos de eso: fue en 1985.

Al verano siguiente, me tocaba hacer el tercer nivel, pero aprobé las oposiciones de Lengua y Literatura y me retiré de la Gimnasia Rítmica. Guardo muy buenos recuerdos, medallas, copas ganadas por mis alumnas maravillosas. Gané mucho sentido de la música y el movimiento. La creación de coreografías fue una actividad para echar de menos. Las sonrisas de "mis niñas" en los dos colegios donde trabajé, el Sagrado Corazón y Escolapios de Cristo Rey, ambos de Zaragoza, fueron siempre un regalo.

Ahora veo las niñas, o no tan niñas, de la natación sincronizada en Pekín, o las gimnastas, y pienso en cuántas horas de trabajo hay detrás. Sin cobrar nada, en muchos casos, como mucho, alguna beca de supervivencia. O algún contrato publicitario temporal. Cuántas lágrimas, hoy de alegría, en Gema y Andrea, las nadadoras, pero cuánto habrán llorado antes. Cuánta tensión habrán experimentado. Cuántas horas de barra de ballet para conseguir esas piernas, esos empeines, esos brazos. Cuántos abdominales. Cuánta piscina.

Un regalo verlas. Un regalo con mucho dolor detrás.

 

NOTA: Gracias, Miguel Ángel, Lydia y Anónimo por vuestros comentarios de estos días. Y bienvenidos a este blog.

 

 

 

ANIVERSARIOS

No todos son fáciles. No todos dan para celebraciones.

A veces nos empeñamos en celebrar lo incelebrable.

Los doscientos años de una Guerra, por ejemplo, de unos Sitios, no sé si heroicos.

O algunos centenarios olvidables.

En cambio, hay días inolvidables y nos olvidamos de sus fechas, si no las apuntamos en la agenda, o en el cuaderno.

Olvidamos lo inolvidable y nos recuerdan constantemente lo olvidable.

O las fechas terribles.

Esas en las cuales ocurrió algo _ue nunca debería haber ocurrido.

Como la de hoy: hoy hace 72 años, alguien mató a Federico García Lorca. Tal vez si no hubiera cogido un tren a Granada, si hubiera permanecido en Madrid, si en vez a Granada el tren hubiera partido a Barcelona. Si se hubiera marchado a París, si hubiera vuelto a Nueva York. Pero tomó el tren hacia su casa, y volvió a la tierra.

Volvió a la tierra. Alguien lo devolvió a la tierra.

Una fecha terrible cuando alguien mata al poeta, a la voz, a la palabra, a la poesía.

O sea, a la vida.

INFINITIVOS

  • Salir de casa y encontrar a la gente del barrio y "charrar" (hablar en aragonés) con ellos, o sea, "coger un capazo" (en Aragón, encontrarse con alguien y pararse un rato a hablar).
  • Ver "Amar en tiempos revueltos" en el ordenador, sin interrupciones para publicidad, y mientras tanto, comer un helado de chocolate belga en una copa italiana y con una cucharilla noruega.
  • Perder la ropa interior ajena en el taxi: ropa para cambiar después de la rehabilitación. Buscarla en la bolsa y no encontrarla. Haberla dejado en el taxi sin intención. Alguien la habrá encontrado...
  • Leer los cuentos de Kipling mientras espero con olor de cloro en el ambiente al propietario de un tendón otrora roto, ahora en proceso de restauración.
  • Disfrutar de la mañana fresca en la terraza de casa y desayunar mis cereales y mi pan con mermeladas mientras veo pasar a los paseantes.

Placeres, algunos no tanto, infinitivos.

DÍAS

 

 

Fin de semana de pueblo.

Nadar en una piscina a ratos solitaria, con azulejos de espirales griegas en medio de los olivos. Con las colinas de tierras ocres y rosadas, y el blanco cementerio en la lejanía.

Con el cielo muy azul, y la lluvia de estrellas preparada en estas noches del medio agosto.

En la Costiera Amalfitana se confunden con las luces de los barcos no muy lejos de la playa. Eso dicen.

Hago salmorejo cada día con  tomates recién cogidos de los huertos. Los vecinos nos regalan pimientos, judías verdes, pepinos, calabacines, acelgas, tomates, ("pomodori" los llaman en italiano, "pomas de oro"), melones. Y comemos estos regalos de la tierra y de las personas, tan amables y acogedoras, de Almochuel.

Por la noche, los grillos cantan al calor, y por la mañana, diferentes tipos de pájaros saludan al día: golondrinas, palomas, gorriones. Se ven garzas surcando el cielo desde el pantano mientras me cuentan historias de otros tiempos durante las tertulias vespertinas.

Todavía huelen algunas rosas. Siguen floreciendo a pesar de las ausencias.

Hoy hace cinco años perdí a un primo mío muy especial. Un golpe de calor se lo llevó.

Hoy hace cinco años pude visitar por primera vez a mi madre en el hospital después de doce días en casa con varicela.

Tal  día como hoy hace unos años, hubo un eclipse total de sol, y yo estaba remando en un bote en Bled, en Eslovenia, en un lago en cuyo centro hay una minúscula isla con una iglesia.

Hoy, mi primico Ángel cumple años.

Hoy, mi madre habría cumplido 73 años.

 

 

MÚSICA

MÚSICA

Atardecer en el Cuerno de Oro,

"a un lado Europa, al otro Asia,

y allá de frente Estambul",

Espronceda, claro.

 

 

MÚSICA con mayúsculas.

Se debe escribir después de escuchar a la Western Eastern Divan Orchestra, dirigida por Daniel Barenboim. En Zaragoza, en el Auditorio, esa joya del diseño urbano, uno de los, tal vez el, mejores, mejor, edificio de la ciudad.

Fue la noche del viernes, interpretaron a Haydn, Schönberg y Brahms. Tocaron bien, muy bien. Fue un concierto vibrante, intenso, apasionado. Ver las manos, los brazos, la batuta (el maestro dirige con batura y sin partituras) de Barenboim es un lujo. Es mi tercer lujo con él. Los dos primeros fueron en Madrid, donde es más "fácil" encontrarlo, en el Teatro Real: con Wagner, Los maestros cantores de Nurenberg y El holandés errante. Recuerdo el primer acorde, la primera nota en Los maestros: yo estaba muy cerca de él, detrás, cuatro o cinco filas detrás, en el patio de butacas. Sus manos, sus brazos se movieron y nació la música. Es como si la música naciera de sus manos, de sus brazos, de esa varita mágica de su mano derecha. De ahí surge el milagro, la magia, las notas acordadas en el aire llenan el teatro, el auditorio. Y a mí se me pone la carne de gallina y un temblor recorre todo mi cuerpo, hasta provocar una familiar humedad en mis ojos.

Me ha ocurrido en mis tres encuentros con el maestro. Mis tres lujos.

En Madrid, el público siempre se pone de pie ante el maestro. En Zaragoza hubo muchos bravos y aplausos, pero de pie no se puso el público. La razón, la desconozco, ni soy experta en música ni lo pretendo. Yo vibré con el maestro, con su orchestra, formada por  músicos árabes e israelíes al cincuenta por ciento, más un grupo de artistas andaluces. Jóvenes, muy jóvenes. Una orchestra nacida de la Fundación Said- Barenboim, ese sueño maravilloso del maestro y del escritor Edward Said, muerto hace pocos años, cuya sede está en Sevilla. Una idea de unión: la música puede unir, y abraza, a israelíes y palestinos.

Una idea ante la cual los Premios Príncipe de Asturias se rindieron.

Una idea materializada en Haydn, Schönberg (tan difícil, madre mía), y Brahms magistralmente interpretados y dirigidos por el probablemente más grande músico vivo, y ante la cual, este público no se levantó.

No lo entiendo.

El lujo de tener ahí mismico al maestro, al genio, al mejor, no pasa todos los días, ni todos los meses, ni todos los años.

Ni casi nunca.

En fin...

BREVES

BREVES

Flores silvestres en el Pirineo, junto a

San Juan de la Peña,

minutos antes de la caída rompedora

de un tendón ajeno del "de los pies ligeros"

 

 

  • Hace un calor endemoniado, infernal. Ninguna novedad para ser agosto.
  • Los corchos de algunas botellas son tan de diseño como los logotipos de papel con la descripción de los vinos. Incluso los colores: los corchos ya no son corchos (malos tiempos para la industria), son de algún extraño producto sintético y aceptan colores estridentes: fucsias, amarillos... En fin...
  • Anoche toda la ciudad olía a fuego y se impregnó del humo del incencio de Zuera. El humo y su olor entró en las casas, por las ventanas. Una gran neblina se apoderó de Zaragoza. No era el ángel exterminador, pero casi. De momento, ha exterminado más de 2.000 hectáreas del monte donde solía yo ir con mis padres los domingos por la mañana. Hace ya muchos años. Del mismo municipio al cual casi me destinan a trabajar, pero sólo casi: la plaza no existía, había habido un error. El error no se me comunicó por una razón muy sencilla: yo era una advenediza, venía de Madrid, no era de la tierra, a fastidiarse. No me invento la razón, el encargado de no subsanar el error me lo dijo, delante de mi cara,  de mis orejas, de mi boca abierta. Fue hace unos años. En fin...
  • Hace unos años, muy pocos, yo tenía varicela en este día. Todo mi cuerpo lleno de ampollas y polvos de talco. Y mi madre en el hospital, gravísima, y yo en casa sin poder ir a verla, con más de 40 grados en el cuerpo y en la ciudad entera. Alguien me trajo flores, rojas. Yo estaba blanca, un camisón blanco, ligero y la piel impregnada en talco. Las persianas bajas, así nadie me podía ver. Tampoco casi nadie se me podía acercar. Contagiaba. Hace muy poco tiempo. No fue ayer, pero lo parece. A veces lo parece.
  • Otros veranos cojo "multe", esas frutas silvestres del norte de Europa, de las montañas, amarillas, ácidas, muy buenas con o sin azúcar. Este verano no.
  • Este verano me conformo con los SMS portadores de noticias de viajes, de prados verdes, de frescos maravillosos en iglesias hermosas, en playas azules de aguas claras y amables.
  • Me conformo con un tendón ajeno cuyo ángulo se va ampliando cada día gracias a unas manos sabias.
  • Y al principio de Arkímedes (siento lo de la "k", es fuerza mayor): lo del volumen y el peso dentro del agua. La física no se me dio del todo mal, lo de las matemáticas sería otra cuestión.
  • Hace calor. No entra aire por esta ventana. Es verano y esto es Zaragoza.

NOCHES

NOCHES

Las noches de Zaragoza estival son tórridas. Los días aún más, claro.

Por la noche se respira en el meandro de Ranillas, sede de la EXPO. Los colores de la iluminación son refrescantes.

El iceberg, con los pingüinos suicidas, y el espectacular montaje de Calixto Bieito dejan sin respiración al público.

En el Anfiteatro junto al río y al Pabellón Puente, anoche concierto de Dulce Pontes y Estrella Morente. De nombre "Dulce Estrella". Un lujo verlas y escucharlas juntas. Voces hermosas, manos llenas de arte. Maravillosas en la noche zaragozana.

Había gente, muchísima gente. No sé si batió el récord de número de personas, pero da igual. Casi toda Zaragoza estaba allí anoche, paseando, escuchando  a estas dos damas de la canción, contemplando las luces, disfrutando de las cascadas, del agua, de los audiovisuales en el exterior del Pabellón de África subsahariana...

Los voluntarios  amables, amabilísimos, encantadores. Llenos de sonrisas y de un trato delicioso.

La mejor imagen de Zaragoza para los visitantes.

Tanto como la "gota de agua" de la Torre.

Incluso más: el cuerpo y el alma.

Y la sonrisa.

LIBROS

LIBROS

El gran toldo sobre la EXPO,

diseño de Isidro Ferrer,

Premio Nacional de Ilustración 2005.

Da sombra sobre la Cabalgata del Circo del Sol,

"El despertar de la serpiente",

y sobre los visitantes.

Para ver fotos de EXPO,

os sigo recomendando el blog de

José Antonio Melendo.

Una fábula, un regalo,

sus fotografías.

 

 

 

Leer debajo de una palmera en una playa del Caribe debe de ser la leche.  En una tumbona con sombrilla en el Mediterráneo también.

Y en la terraza de casa, por la noche, con la cúpula neoclásica e  iluminada de San Fernando al fondo, también. No tanto, claro, pero bien.

Os escribo mi lista de libros de este verano. Algunos ya leídos, otros empezados, y otros por comenzar. Ahí van:

 

  • Poesías, de Mihail Eminescu, en edición bilingüe rumano/español. A mis alumnas de Rumanía les gusta mucho. Es un poeta romántico y fue traducido por María Teresa León y Rafael Alberti. Lo leo a sorbitos. Hay poemas bellísimos.
  • _uien parpadea teme a la muerte, de Knud Romer. Escritor contemporáneo danés. Libro recomendado por Paco, de la Librería Cálamo de Zaragoza. Una novela de corte autobiográfico, con guerra mundial de trasfondo. Cómo la guerra traspasa generaciones en Alemania y en Dinamarca. Buena.
  • La vista desde Castle Rock, de Alice Munro. Escritora contemporánea canadiense. También ahonda en la historia familiar desde sus antepasados escoceses emigrantes a América. Una prosa muy fina y depurada. Dice mucho con aparentemente poco. Para aprender de ella. Buena.
  • Muchas veces me pediste _ue te contara esos años, de Juan Cruz. Estoy con ella y en ella. Casi un monólogo interior. No puedes dejarlo. Muy personal, muy intenso, como todos sus libros. Para subrayar muchas frases. Me está gustando mucho.
  • Kitchen, de Banana Yoshimoto. Escritor contemporáneo japonés. Un regalo muy especial. Aún no lo he empezado. Los regalos los reservo para otros días.
  • Desde ahora te acompañaré a casa, de Kjell Askildsen, uno de los mejores narradores de cuentos europeos. Escritor contemporáneo noruego. Traducción de mi muy admirada y entrañable Kirsti Baggethun. Sin empezar todavía.
  • Los Cenci y otras crónicas italianas, de Stendhal. Ambientadas en el Renacimiento italiano. Para disfrutar de la mejor prosa, del mejor ambiente muy lentamente. Aún sin empezar. Así dura más.
  • El mejor relato del mundo y otros no menos buenos, de Rudyard Kipling, selección y presentación de W. Somerset Maugham. Un lujo. Ganas de leerlo, todas. Me gusta acariciarlo mucho antes de empezarlo.
  • Necesidad del mito, de Luis Alberto de Cuenca, recién reeditado. Un ensayo sobre el tema visible en el título. Muy interesante y bien escrito.
  • Escribir (una antología), fragmentos de los diarios de Henry David Thoreau sobre el arte de la escritura. Para aprender. Thoreau es uno de los grandes autores norteamericanos del siglo XIX.

Pues ya está. Esos  son los libros sobre mis mesas, mesillas, escritorio...

Ya os iré escribiendo alguna perlita de ellos.

 

 

 

 

TELES

TELES

Pabellón de Aragón, en la EXPO

de Zaragoza.

Precioso por fuera y por dentro.

Con un montaje documental magnífico de Carlos Saura en

un interior muy hermoso.

 

 

Reconozco mi pesadez, pero el tema de la television pública me sigue irritando como un grano.

Es un grano evitable, pues uno puedo apagar el aparato y ya está. Pero el ente, o corporación existe, y por ende, es.

Y es: vergonzoso, malo, molesto...

Intento ver una buena película. A veces ocurre el milagro y "ponen" una buena película. Me refiero a la argentina "HERENCIA", espléndida. En la "2", la parte seria del ente.

Pues la cortan, la recortan, no les importa cortar en los momentos principales, rompen el ritmo de la película, sin respeto ni por la directora del filme, ni por los actores, ni por televidentes, por supuesto.

El arte les importa un comino. Y el comino es algo minúsculo. Tal vez no les importa ni eso.

Por acá existe "Aragón Televisión". Cortan pero menos. Hay programas excelentes, como BORRADORES, de Antón Castro, a altas horas de la noche. Pero también hay milagros como el de anoche: dos producciones de la propia cadena, una sobre "Aragoneses en el mundo", convertido en un interesantísimo y magnífico documental sobre personas normales, de bien, aragoneses trabajadores en Filipinas. En menos de una hora, una manera espléndida de conocer como se viven, de verdad, vidas interesantes, en un país fascinante. Y todo muy real.

Y después un documental sobre Luis Buñuel, en el aniversario de su muerte.

Cortes hubo, sí, pero pocos y breves.

Si Gracián levantara la cabeza...

LÁPIZ DE LABIOS

LÁPIZ DE LABIOS

Un velador en un bar en el centro

de Sarajevo. Hace años, pocos años, esta ciudad estuvo sitiada,

fue bombardeada, tiroteada, masacrada.

El lado oscuro. El más oscuro.

 

 

No tiré las cosas de mi madre cuando murió. De hecho, todavía tengo muchas de sus ropas. Desahacerse del armario de un muerto es una de las experiencias más terribles en una vida. Y  yo aún no lo he conseguido.

Entre las cosas conservadas están sus lápices de labios. Tal y como ella los dejó.

La barra sigue teniendo la forma de cuña perfectamente simétrica: primero con un lado, luego con el otro. Ambos iguales. Mis barras de labios son tan diferentes... Sólo hay un lado recto y no del todo: se marca siempre una leve pendiente; la curva original del otro lado permanece. Casi hasta el final: cuando se está a punto de terminar, entonces utilizo el otro lado.

El otro lado no siempre es el lado oscuro.

En los lápices de labios de mi madre no había lado oscuro. Ni otro lado. Me gusta girar el mecanismo y observar sus formas. Y olerlos.

No hay lado oscuro. No hay otro lado.

Siguen como eran.

Son como eran.

Es casi lo único.

 

Y algo muy diferente: ayer salieron las listas de aprobados en las oposiciones para Profesores de Secundaria en Aragón. FELICIDADES a todos, muy especialmente a Carlos, a Flor, Isabel y a María.

NOVELA III

Termino las correcciones de mi nueva novela. Al menos la primera versión.

Cada lectura implica cambios. Es siempre como una espiral infinita. Siempre cambiaríamos algo: una coma, un determinante, un personaje entero, acaso sólo, (si puede decirse sólo a esto) un pronombre.

Anoche terminé con la última página. Y lo hice mientras escuchaba a Edith Piaf cantando HYMNE Á L´AMOUR, en francés. Poco, muy poco, después de conocer la muerte en accidente aéreo del hombre al cual amaba.

La música influye mucho en la vida. Al menos en la mía lo ha hecho y lo hace. Pero también en la vida interior de una novela. Algunas palabras, comas, pronombres incluso, escritos ayer, serían diferentes.

No tanto en sí mismos, pues no cambié nada de lo ya escrito y corregido estos días en el pueblo. Pero yo lo sentí diferente. Escribía y leía lo escrito bajo el prisma de la voz de esa mujer, serena y doliente.

Todo era mucho más intenso con su voz a mi lado.

RECOMENDACIÓN DEL DÍA: en You Tube, Edith Piaf, "Hymne á l´amour". Hay varias versiones. La mencionada arriba es en directo, y ella tiene el pelo recogido y la mirada más sobrecogedora. Cuidado: puede haceros temblar.

VERDURAS

VERDURAS

No es exactamente una verdura,

obviamente.

Es una magnolia.

No viene de ningún jardín de Zaragoza.

Viene de los Jardines de Sabatinni,

o Sabatini, junto al Palacio Real, junto al Teatro Real,

en Madrid.

La foto es cortesía de Néstor. Gracias, Néstor, por la foto.

 

 

Intenté anoche hacer una "fritada" como la llamaba mi madre. Por acá se llama así. En otros lados se llama "pisto": una fritura de verduras.

Mi recuerdo de la "fritada" de mi madre era diferente: el sabor más intenso, el color también, más dorado. Ella dejaba dorar las patatas y las cebollas muchísimo. Y lo cortaba todo muy fino. Yo tengo menos paciencia y el resultado fue de color bastante anodino. Sabrosa estaba, eso sí, estaba rica, pero no entraba por los ojos.

En casa de mi amiga Chus aprendí, por fin, a hacer salmorejo. Por estas tierras lo llaman "salmorrejo", con doble -rr-. La razón la desconozco. Le he cogido el gusto y ahora lo sirvo en casa casi cada día. Y éste sí entra por los ojos: todo rojo, casi rosado, con textura de crema. En realidad, es una crema de tomate. Me pregunto si funcionará como mascarilla para la piel. Sin ajo, claro....

Unos días en el pueblo, ET IN ARCADIA EGO, como titula Juan Antonio uno de sus post de la semana pasada, acaban relajando a una. Me llevé la novela, hice la primera revisión: muchas anotaciones, cambios, menos perífrasis, más descripciones... Me gusta hacer estas tareas en el pueblo, allí el ritmo es más lento, y esta novela necesitaba ser ralentizada. Y en esa "Arcadia" lo ha conseguido. Faltarán más correcciones, pero ahí estamos.

Entre páginas y páginas, algún salto a la piscina municipal. Hay poca gente todavía en el pueblo, y fuera del fin de semana, me he podido bañar con mi única compañía, con los olivos al fondo, el cementerio blanco con sus cipreses a lo lejos, y el canto de los pájaros. Y rumor del agua. Las voces de las aguas, el murmullo de las hojas, como escribió John Keats en uno de sus poemas sobre la naturaleza.

 

NOTA: Bienvenido de nuevo al blog, Rafael, te echábamos de menos por acá y por otros blogs. Bienvenido, Alonso, por estos lares; es un placer verte por acá y no sólo por allá. Isa de P. y Miriam, os imagino ya de vuelta de los campamentos; bienvenidas a los comentarios, sois adorables siempre. Bienvenida, Isa de Isablog, de nuevo; también se te echaba de menos acá y en tu blog. Nerea, lo dicho, guapa. Magda, un lujo siempre recibir tus palabras. José Antonio, vecino, tus fotos siguen siendo lo más.  Lorea, me alegran tanto tus noticias, a ver si todo va bien. José María, un abrazo siempre. Dani, cómo escribes, cada día mejor... Juan Antonio, feliz en tu "Arcadia" con tus mujeres, nos haces compartirla. Álvaro, bienvenido de nuevo al blog, Fernando y Luisa, un brindis por la poesía.

A todos gracias por vuestros buenos deseos y felicitaciones a la nueva criatura. Intentaré mejorarla estos días.

NOVELA II

Gracias a todos por vuestros buenos deseos hacia la nueva criatura.

Mañana comenzará las revisiones periódicas con manos cuidadosas, pero aún dentro de la urna incubadora.

El parto ha sido breve pero intenso. El algún momento la madre sufrío de escalofríos.

Incluso.

No puedo contaros mucho.

El viaje esta vez es a tierras de kilts, de tartan y de clanes.

Hay mucho mar.

Y mucho brezo.

 

NOTA: Estaré ausente del blog unos días. Muy pocos. Os recomiendo los blogs amigos. Hay sorpresas maravillosas en ellos.

 Besicos desde el canal.

NOVELA

Hoy, día 14 de julio, Día Nacional de Francia, a las 9,30 de la noche, he terminado de escribir mi nueva novela.

Ha pesado 102 páginas y necesitará un periodo en la incubadora  de al menos un par de semanas. Deberá ser revisada varias veces y permanecer en reposo entre revisión y revisión.

Todavía no tiene nombre pero lo tendrá.

Hace unos cuantos años, otro 14 de julio,  dormí en un hostal de Saint Remy, en la Provenza. La dueña hablaba una mezcla de francés e italiano y yo no tenía ni idea de _ue otro 14 de julio terminaría de escribir una novela. Tampoco sabía _ue me iba a dedicar a escribir. Ese 14 de julio pasaba por allí para ir a Italia.

A veces las cosas pasan por casualidad.

Y las personas también.

TELEVISIÓN II

De niña en el cole ya me enseñaron a sumar y a restar. Era fácil. Multiplicar y dividir ya era más complicado.

En la Tele 1 y 2 tampoco saben sumar y restar: las películas empiezan siempre con retraso.

Y contar minutos no es difícil. De verdad.

¿O será otra falta de respeto al público y sí saben contar?