INÉS
"Doña Inés del alma mía"
Esta vez fui doña Inés, sin don Juan, pero doña Inés.
Con Brígida y con carta de don Juan.
"Virgen santa, qué principio"
A pesar de los ripios en algunos versos, el Tenorio de Zorrilla me parece una joyita disparatada, que me hace disfrutar enormemente. Como persona, refiero a Casanova por encima de Don Juan,;como todas, claro. Pero como personaje, ese gallardo, calavera, hijo de Satanás, poseedor de misteriosos amuletos, arrogante y chulo e impresentable como ninguno, es todo un hallazgo. No de Zorrilla, que lo edulcora con el amor de y por doña Inés. El prototipo ya aparece nada menos que en la mitología griega, y más: el trasgresor, el sacrílego castigado por la tradición; salvado por el cristianismo de Zorrilla y por el romanticismo de la época (1844) en la cual lo escribió. A don Juan lo salva el amor.
Y es que el amor...
Nerea: no te he visto por allí. Besicos guapina.
TERTULIAS Y LECTURAS
Empezamos con las tertulias en los diferentes Grupos de Lectura.
Mi primera tertulia acerca de Bajo el león de San Marcos será este jueves día 29 a las 8 de la tarde en la preciosa librería El pequeño teatro de los libros, en la calle Silvestre Pérez, de La Fuentes, en Zaragoza. La dirige Nacho Escuín.
Nacho será uno de nuestros invitados en la tertulia de mi instituto el día 3, como editor de "Eclipsados", junto al poeta Miguel Ángel Ortiz Albero.
Los días 3 y 4 en el Teatro Principal se organizan las lecturas públicas de Don Juan Tenorio. Nos hemos inscrito varios miembros de nuestro Grupo de Lectura vespertino, y leeremos el día 4. El año pasado me tocó leer el papel de Lucía, la criada de doña Ana, mi don Juan fue Santiago Gascón y me lo pasé estupendamente. Ver el teatro desde dentro, las bambalinas, la estrechez del Principal es excesiva, pero es recoleto y delicioso, a la par que bello. Sentir los focos en la cara y en las medias. No ver al público. Oírlos respirar pero no verlos.
Como Psiquis y Eros.
Alejandro: Me acordaré de ti en Málaga. Disfruta de las lecturas.
RUBOR
Leo con rubor el libro de HERTA MÜLLER, Tierras bajas. Lo leo con rubor por una razón: lleva publicado en Siruela desde 1990 y yo, no sólo no lo había leído, tampoco conocía su existencia ni la de su autora.
Lo mismo les pasó a muchos tertulianos en diferentes programas radiofónicos y televisivos el día en el cual le fue otorgado el Premio Nobel de Literatura a Herta Müller: no la habían leído. Pero lejos de reconocer con rubor su desconocimiento de la escritora, tacharon a los miembros de la Academia Sueca de improperios varios por no otorgar su premio a otros autores más conocidos por estos lares, bien sean de la tierra, bien hayan sido más conocidos, traducidos o leídos por ellos mismos (vates de todos los temas, incluida la literatura), bien pertenezcan al ámbito de lo hispánico.
Hay muchos escritores desconocidos para la mayoría de nosotros, público mayor o menor. Y si nos las damos de expertos en la materia, o leemos a los premiados o nos callamos. O los leemos y además nos callamos.
Yo estoy leyendo a HERTA MÜLLER y no me apetece callarme. Me parece extraordinario lo leído hasta el momento. EXTRAORDINARIO he escrito, sí. Lo mejor en mucho tiempo. Un estilo conciso, directo, en primera persona, en presente, una mezcla de lo real, lo realista, lo sórdido, lo tremendista incluso, con lo onírico. Una visión de una realidad, de muchas realidades desde los ojos curiosos de una niña. Unos ojos de hielo tan observadores como nunca antes me había encontrado.
Unos ojos tan agudos como alfileres.
EXTRAORDINARIA HERTA MÜLLER. Una grandísima escritora y, desde luego, merecidísima ganadora del Premio Nobel de Literatura.
Nota: Alejandro, muchas gracias por tus palabras. Te contestaré en un email. ¿Una recomendación de algo muy especial para mí? Por ejemplo, así de repente, El festín de Babette de Karen Blixen, o La muerte en Venecia de Thomas Mann, o El último encuentro de Sandor Marai, o Carta de una desconocida, de Stefan Zweig. Y un libro para mí aún más especial, Hiperion, de Hölderlin. Saludos cordiales a ti y a tu profesor, Antonio.
PLAN RENOVE
Lo del Plan Renove para coches y otros utensilios de gran volumen es de sobra conocido. Ideas para mejorar en tiempos de crisis. Coches, gafas, y esas cosas...
Esta mañana he visto un anuncio en una tienda que me ha dejado..., digamos... sorprendida. En la tienda, en la acera, en una pizarra a dos caras, como las de los menús del día de algunos restaurantes. Una especie de Plan Renove de........................................................................................................................................................................................
SUJETADORES.
Sí, sí, habéis leído bien: SUJETADORES, de esos que las señoras llevamos, otrora llamados "sostenes"; en las tetas, vaya.
El anuncio dice que si llevas a la tienda tu viejo sujetador te dan 5 euros. Luego compras otro y ya está. Me veo rebuscando en el cajón mis viejos sujetadores, esos que ya no hacen milagros y hacen vencer a la ley de la gravedad. Sujetadores de colores imposibles, que un día fueron graciosos o incluso sofisticados, pero que ahora viven su vida misteriosa dentro de un oscuro cajón, junto con otros más monos y milagrosos, que los hay, no penséis que no...
En fin, que uno de esots días, seguro que en la misma tienda hay un Plan Renove de bragas.
Lo espero con ansiedad.
NOTA: Gracias Montse, Jordi, Juan Antonio, Juan B., Nerea, y María por vuestros comentarios sobre la historia de mi alumno. Cada vez que me lo imagino de vuelta a su anterior vida, se me encoge algo muy estrecho ahí dentro de mis tripas. Anónimo lector de EL MEDALLÓN PERDIDO, espero qque te lo hayasp asado bien con él. Roberto, lo de tu profesor y mi persona es una larga historia. La averiguarás cuando nos veamos en Málaga... Carlota, será un placer firmarte los libros en Zaragoza en cualquier momento. Mándame un correo a la dirección que tienes en esta página y nos vemos un día por la ciudad. Muchas gracias por tus palabras.
DESOLACIÓN
La verdadera cara de la desolación no es la de un alcalde triste por perder una votación olímpica.
La verdadera cara de la desolación es ver la de un niño al cual le acaban de dar una noticia: la de volver a su país lejano para, tal vez, no regresar jamás al país donde ha aprendido a leer, a escribir, a convivir con personas de diferente lengua, sexo, edad, cultura.
El mismo día, el viernes, el rostro del alcalde desolado: Madrid no será olímpica en 2016. El niño vuela en estos momentos rumbo a un lugar desde donde recordará sus meses en un instituto de grandes ventanas, los chupachups de color rojo, las carreras en el recreo, los enfados de la profesora cuando no le apetecía escribir, sus risas cuando sus compañeros no podían decir "rojo" y decían "lojo". Su sonrisa, la de él, blanca, enorme, brillante, luminosa en su rostro oscuro.
Una sonrisa borrada con unas pocas palabras: "El lunes vuelves a tu país. Debes devolver los libros. Allí no los vas a necesitar".
Esa es la verdadera cara de la desolación. Y la de la crisis.
Lo demás son cuentos de hadas.
Sirenitas de Copenhague.
CAMINO
Caminar por las montañas tiene siempre algo de mágico:
tú y el mundo
tú en el mundo
tú una parte del mundo.
Una más, ni más ni menos importante.
Al mismo nivel de una vaca, de muchas vacas, de los árboles ya amarillentos.
El caminante pasea y medita mientras lo hace. Ayer anduve unas cuantas horas por el Camino de Santiago, desde Espinal a Roncesvalles y desde Roncesvalles a Espinal, con un bocadillo de buenísima chistorra navarra en el descanso.
Un michelín menos por el paseo, un michelín más compensado con el bocata.
O sea, más de lo mismo.
Pero uno no es el mismo cuando va y cuando vuelve.
Eso pasa en cada camino.
Incluso en los de cada día.
En cada viaje de autobús. En cada escalera. En cada paseo por el canal. En cada verso de poesía china leído en el bus.
Cada verso también es un viaje.
Un camino.
José María: gracias por tu felicitación. Todo bien en el instituto, mucho trabajo y club de lectura vespertino a punto de empezar. Si te animas a venir, te invitamos. Besicos.
MERCEDES
Mi madre se llamaba Mercedes. Mi abuela también. La reina muerta en su juventud también. Por eso se puso el nombre de moda cuando nació mi abuela, a finales del XIX. Yo también me llamo Mercedes. Apenas lo utilizo, pero es uno de mis nombres. Antes, celebrábamos en familia el día de hoy. Ahora apenas.
Pero hoy sí he celebrado el día. La vida, de vez en cuando no hace regalos en fechas especiales.
Mi Bajo el león de San Marcos sigue en la lista de libros de autor aragonés más vendidos en Aragón. Lleva dos semanas ahí y me gusta que así sea, por mí y por las persona sque han confiado en ese libro. Ese ha qsido el primer regalo del día: ha llegado cuando acababa de salir de la duchay aún no me había pintado las pestañas.
El segundo regalo literario ha llegado un poco más tarde: un nuevo libro, mi nuevo bebé. De título Cuentos de la abuela Amelia, en la editorial Edelvives, colección "Ala Delta", con preciosas ilustraciones de Violeta Lópiz.
Tocar los libros de una, las historias convertidas en papel, en colores, en dibujos..., es como acariciar a un niño recién nacido. Lo has tenido dentro pero no le ves la cara hasta que no lo tienes en tus manos. Es una sensación muy peculiar. Muy maternal, diría yo. O al menos yo la vivo así.
He tenido suerte con los ilustradores de mis dos libros ilustrados: Juan Bauty y Violeta Lópiz. Magníficos, con estilos muy diferentes, elegantes, sugerentes, intensos, emocionantes. ESPLÉNDIDOS.
Un día de la Merced muy especial.
Felicidades a todas las Mercedes.
Alejandro, pues sí que espero visitar tu instituto y charlar un buen rato con vosotros. Gracias por tu carta y saludos a Antonio, tu profesor.
AUTOBÚS
El camino desde mi casa al instituto es más largo este año: las obras, ya se sabe. El carril bici en construcción, el tranvía en construcción, las tuberías en construcción, las pérdidas acuáticas en deconstrucción...
En fin...
Entre los viajeros, unos leen el ADN, o el 20 minutos o similares. Otros leen alguna de las tres novelas de Millenium. Algún otro lee otra cosa. Pocos. Yo soy de esas. Estos días he leído a Jorge Bucay, sus cuentos para pensar. Y poemas de Ouka Leele. Y Calvina de Carlo Frabetti, y alguna cosa más.
Entre zanja y zanja, un poco de literatura.
El viaje como literatura parentética entre dos lugares cotidianos.
Lo de siempre, vaya.
O no.
En realidad, nada es lo de siempre. Ni siquiera lo de siempre es lo de siempre.
NORUEGA
Carlos, como no has dejado tu correo electrónico, te contesto en el blog: voy mucho a Noruega, especialmente en vacaciones. Mi marido es de ese país y a mí me gusta mucho ir, me gusta disfrutar de sus montañas, sus ríos, sus fiordos: la naturaleza se vive muy intensamente. Tenemos una cabaña en las montañas, en ella he escrito partes de algunos de mis libros: también varios capítulos de El medallón perdido. Y parte de Donde aprenden a volar las gaviotas está ambientada en esa cabaña, para mí tan especial.
Pues ya ves, esa es la razón. Como les he escrito a tus compañeros, muchas gracias por vuestros mensajes. Y también gracias a vuestra profesora. A ver si algún día os conozco. Besitos a todos.
Marc, Gabriel, Gabriela, ya os he contestado personalmente, pero gracias de nuevo por visitar esta página. Juan, lo dicho, ha sido estupendo. Nerea, ya ves, a ver si la nueva ley nos hace más felices.
Esta tarde, en la librería EL PEQUEÑO TEATRO DE LOS LIBROS, de Zaragoza, se inaugura la nueva exposición de la pintora JOSE HERRERA. Será a las 20.30.
TABACO
La señora Beckham, de soltera Adams, decía que España olía a ajo. No es verdad. España no huele a ajo. España huele a tabaco. Eso se notaba antes en cuanto uno llegaba a BArajas desde los países del norte. Ahorqa sno se nota en Barajas, pero sí en cuanto uno sale a la calle. Muchas veces toca respirar el hjumo del viandante de delante (vaya pareado horrendo...). Y sobre todo toca respirarlo cuando uno entra en un bar o restaurante con la sana intención de comer, descansar, charlar con alguien, o beberse una caña. Pero no, no es así: el humo de los de alrededor te rodea, se mete por tu boca y tu nariz hasta las entrañas. Te posee, te viola sin pedirte permiso y se aloja en tus pulmones. Se te irrita la garganta y los virus paseantes te visitan y se quedan para acompañar a la nicotina. La violación impregna además el pelo, la piel entera, y toda la ropa incluida la ropa interior: entrar en un bar español de fumadores implica una ducha de pies a cabeza en cuanto se entra en casa. Si has ido a la peluquería antes, ya te puedes olvidar de la hora quqe la peluquera se ha pegado contigo alisándote cada mechón: los rizos y el encrespamiento volverán por sus fueros por culpa de los violadores del humo. Y nadie te pagará la factura.
La infección de garganta posterior y la bronquitis adyacente te postrarán en cama con una fiebre brutal, el pecho hará ruidos de diverso tipo durante semanas, te quedarás sin ir a trabajar, sin ir a trabajar, el médico tendrá más faena de la norma, tú te quedarás sin voz, los alumnos sin profesor y España seguirá respirando humo. Seguirá oliendo a tabaco y todos seguiremos siendo violados por el humo. ¿Esto es progresía? No, esto es gilipollez.
Hoy he visto un cartel que me ha llenado de esperanza: De la Asociación Española Contra el Cáncer: exige que la ley prohíba este disparate. Es decir, que la ley de modernice, se europeice: en el resto de Europa no se fuma ni en bares ni en restaurantes. Acaso los fumadores pueden tener un rincón pero nada más. Cuando uno está fuera del país puede ir a comer a cualquier sitio, sabiendo que no va a ser violado por el humo. La Ministra de Sanidad está por esta línea. No es nada raro, a pesar de que algunos llamados "restauradores" dicen que la ley quiere acabar con ellos. ¡Qué disparate! Un poco de sentido común, por favor. Y de saber qué pasa en el resto de Europa.
Y de respeto. Y de ir con el viento de los tiempos, y no con la recalcitrante idea de "qué me importan a mí los pulmones ajenos, si los míos ya están jodidos!". Idea basada en la falta de respeto y de educación de algunos fumadores. No de todos, afortunadamente. Algunos ( pienso en nombres y caras de fumadores respetuosos) argumentan a favor del tabaco con sabiduría, y fuman lejos de los no fumadores: nada que objetar. Que cada uno haga de sus pulmones lo que le dé la gana. Pero todos: también los que no fumamos. No tenemos por qué soportar el humo ni la mala educación ajenos. Y además gratis.
A los fumadores siempre les quedará su casa, las terrazas de las casas de los amigos, las de los bares y restaurantes (tal vez) y la calle. Aunque lo de la calle... En fin... Mejor que no me nombren Ministra de Sanidad.
Ya veis que en esto soy bastante beligerante.
Gracias, Raquel, por tu comentario. Me alegro mucho. Bienvenida al blog.

