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AL ESTE DEL CANAL, blog de ANA ALCOLEA

CAN FELIP

Hay lugares desconocidos que de pronto se convierten en conocidos; como las personas: de los miles de desconocidos que nos cruzamos por las calles, algunos se convierten en conocidos.

Y de los millones de desconocidos que existen en el mundo, algunos tambén se convierten en conocidos, incluso en entrañables conocidos.

Fui a Can Felip de casualidad, a través de esto que llamamos "la red", y que hace también que ahora mismo vosotros y yo estemos compartiendo este espacio.

Disfruté del entorno,  en la parte baja del Montseny, una de esas las montañas mágicas y maravillosas de Cataluña. Disfruté de la decoración interior de esta masía del siglo XVIII, cuidada en cada detalle, desde las piedras de las viejas paredes restauradas con mimo, hasta el gel de baño  perfumado con verbena. Disfruté de las comidas de Agustina, la dueña: sus mermeladas caseras, el pan con tomate, sus cenas de cocina tradicional elaborada con ingredientes venidos de su huerto y de su corral, el cava artesano, el vino casero... Me acabo de comer una  tortilla de patata hecha  con el último huevo de oca que me traje. Disfruté de la hospitalidad, de la conversación, de las historias de Agustina y su marido, Josep.

Disfrute mucho de un lugar y de unas personas que eran desconocidas hace pocos días y que ya no lo son. 

Gracias, Josep y Agustina, por unos días deliciosos.

 

RENATA

Renata es el nombre de la protagonista escondida de  El bosque de los árboles muertos, mi nueva novela, que ha salido hoy en la colección "Espacio Abierto", de Anaya.

La portada de Manuel Estrada es espectacular, inquietante, esencial, magistral. Espléndida.

Esta novela obtuvo la Mención Especial del Jurado del VI Premio Anaya de Literatura Infantil y Juvenil.

Y yo estoy encantada con ella y con ello.

PRIMAVERA

Llegó a "El corte inglés".

Y también a Zaragoza.

No luce el sol resplandeciente pero casi.

Buena temperatura.

Árboles en flor: hasta pierden los pétalos con la brisa y siembran el suelo de colores.

Las aceras parecen que hayan vivido una cabalgata de carnaval.

En el fondo, la primavera es un coletazo del carnaval: todo se altera, el orden, las normas, hasta el cuerpo.

Incluso el alma se convulsiona.

Y las pituitarias: los estornudos, los picores de nariz, de paladar. Las alergias. ¡Horror!

Todo reverdecido.

 

CENICIENTAS

El cuento de Perrault. ¿Era de Perrault? ¿O era de Disney?

La ópera de Rossini.

El ballet...

La vida misma.

Cenicienta siempre vuelve a los fogones.

Después del baile.

Con o sin zapato.

O con botas.

Como el gato.

SonrisaVergüenzaGuiño

 

BAILAR

FELICIDADES a todos los de nombre José, Pepe, Pepa, María José, Josefina, Fina... Y FELICIDADES a todos los padres.

Que paséis buen día. Hay días en que las campanadas de la medianoche devuelven a las Cenicientas a los fogones.

Está bien, muy bien estar en el baile. Bailar con el príncipe, viajar en la carroza...

Está muy bien cuando toca.

Lo importante es estar bien también cuando tocan otras cosas. Por ejemplo, volver a los fogones.

Y es que en los fogones también resuenan los ecos del baile.

Porque el baile siempre permanece dentro de nosotros.

Si queremos.

 

FAROS

Me gustan los faros.

La mayoría son blancos. O rojos. O blancos y rojos.

Algunos son de piedra.

Y otros son amarillos.

También me gustan los paraguas: me acaban de regalar uno. No es amarillo, pero casi.

En mi próxima novela hay un paraguas amarillo y paseos por los acantilados.

Hay paisajes que se entremezclan en la memoria.

Hay paisajes que mezclan la realidad y la ficción. El pasado y el presente. Lo soñado y lo vivido.

Los paraguas, los faros, los acantilados, las ciudades de piedra, el sol, la nieve, la lluvia.

Los encuentros posibles, los encuentros imposibles. Más nieve. Más lluvia.

Las sonrisas que fueron y las que no fueron.

El parpadeo de todas las miradas.

La luz del faro.

 

EL MUNDO

Miguel Delibes ha muerto.

La tierra tiembla.

A Joan Manuel Serrat le han extirpado un nuevo pólipo, lo han operado de urgencia.

El mar se levanta y se estremece.

A Plácido Domingo también lo han operado de un cáncer.

El mundo se tambalea.

Y duele.

 

TRENES IV

Algunos tienes se pierden, y otros explotaron un 11 de marzo.

Vi aquellos trenes el 12 de marzo.

El agujero, la nada, la muerte.

Cada vez que paso junto a ese espacio lleno de huecos se encoge algo dentro de mis tripas.

Porque hay cosas que se sienten en cada espacio del cuerpo. 

Hasta en las tripas.

Aunque sean espacios huecos.

Tal vez por eso mismo.

 

TRENES III

Algunos días se pierde el tren. Yo no he perdido muchos a lo largo de mi vida viajera, dos o tres, a lo sumo.

Hoy he perdido uno.

La culpa no ha sido ni de la lluvia ni del atasco.

Había lluvia y atasco.

Pero la culpa ha sido mía, y solo mía. Mi memoria había guardado una hora, un número, pero el tren salía dos horas antes.

La memoria, a veces, guarda las cosas según le apetece. Le rigen unas normas desordenadas, imprevisibles, misteriosas.

La memoria es la leche, ¡vaya!

Por eso hoy he perdido un tren.

Solo uno.

 

ATASCOS

Cuando uno se acostumbra a vivir en provincias, cada vez cuesta más hacerlo en las grandes ciudades.

Atascos, atascos, atascos.

Museos, museos, museos a los que llegas tarde porque  el atasco es monumental, o porque calculas mal el tiempo que tardas en llegar.

O porque llueve y todo el mundo coge el coche.

Porque también llueve en las grandes ciudades. Estos días llueve en todos los sitios en los que estoy.

O en casi todos.

Menos mal que alguien inventó los paraguas. Alguien de nombre desconocido y que debería tener una estatua en cada cruce, en cada plaza de las grandes y de las pequeñas ciudades.

 

48

El 48 no es un número como otro cualquiera.

Sobre todo hoy.

A pesar de este número, en el espejo no he visto ninguna arruga nueva esta mañana.

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡En fin...!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

NUBES

Nubes de varios colores surcan el cielo como naves el mar tespestuoso.

Las copas de los árboles se agitan "al manso viento".

No oigo "el dulcísimo acento" del trino del ruiseñor. Seguramente no hay ruiseñores a este lado del canal.

Los chicos juegan en el campo de deporte y meten goles en porterías sin red.

El viento mueve las aguas del canal en sentido inverso: van hacia el oeste y deberían ir al este.

Mi bicicleta me espera callada en la galería.

Iré a su encuentro.

 

 

ESPEJOS

El paisaje pasa deprisa al otro lado de la ventanilla del tren.

Tal vez demasiado deprisa.

Los olivos pasan rápido, como si quisieran quedarse pronto lejos de mi vista.

Al otro lado de la ventanilla, al otro lado del espejo, en ese lugar mágico donde también quedan  sonrisas y miradas púberes. (Tal vez todas lo sean, las que nacen de las palabras y las otras) 

El lugar donde permanecen las voces y los rostros recién conocidos y ya tan cercanos.

El lugar donde quedan los paseos bajo la lluvia en las ciudades empedradas, los callejones de otros tiempos, los viejos patios y las fuentes. La niebla que enmascara los pasos de los caminantes y esconde el perfil del mundo.

La niebla, que desvanece la frontera entre los dos lados del espejo.

Esa frontera más allá de la ventanilla del tren.

 

 

 

LUGARES

Hay lugares que emocionan. Otros no tanto.

Entrar en el aula en la que enseñó Antonio Machado en Baeza es uno de esos lugares que emocionan.

Tocar la madera de la puerta. De la misma puerta por la que entraba y salía don Antonio.

Pasear por los claustros de su instituto, antigua universidad del Renacimiento.

Mirar los mismos olivos que él miraba desde los altos miradores de la ciudad.

Mirar, mirar, mirar.

Hay miradas que emocionan. Otras no tanto.

 

NOTAS:

El próximo lunes, en Zaragoza, en la librería LOS PORTADORES DE SUEÑOS, ANTONIO VENTURA presentará su nueva novela. Le acompañará DANIEL NESQUENS.

FERNANDO MARÍAS acaba de ganar el Premio Primavera de Novela, con su obra Todo el amor y casi toda la muerte, que verá la luz en abril.

FELICIDADES A LOS DOS.

 

 

OLIVOS

Me gusta el color de las hojas de los olivos. Ese verde que se parece al gris.

O ese gris que se parece al verde.

El cielo ha descargado su lluvia uno y otro día en las tierras de aceituna, y los campos están anegados. En días como hoy, los gitanos de la luna tendrían dificultades para dirigir sus caballos hasta la fragua donde el niño tiene los ojos cerrados.

Pero los olivos resplandecen en su gris verdoso. O en su verde grisáceo.

Y el viento los mece como si fueran cunas donde los toreros desgranan sus últimas lágrimas: Ignacio, más arriba,  en Colmenar, Manolete en Santa Margarita de Linares, Paquirri en Pozoblanco.

Junto a los olivos.

 

SEIS

A veces, seis no es nada más que un número, la suma de tres y tres, la de cuatro y dos, la de cinco y uno...

Otras veces, es un dígito que señala una cantidad de años, por ejemplo.

Por ejemplo, los que han pasado desde el día en el que murió mi madre, otro 18 de febrero. Aquel día era miércoles, hoy es jueves. Los números permanecen, las letras cambian.

Tal vez lo único inamovible sean los números. Las palabras se transforman como los días.  Y con ellas todo lo demás: el pensamiento y el lenguaje son las dos caras de esa moneda que somos nosotros, cada uno de nosotros. Y nosotros cambiamos cada día, cada hora, cada minuto.

Como el dolor, que no desaparece pero se transforma porque es una manifestación más de la energía del universo.

Del universo total y del universo particular, el nuestro, el de cada uno.

Nuestro universo, nuestro planeta individual, en el que a veces crecen las flores principescas, y a veces no vemos ni el falso reflejo de las lunas.

Seis años, sí, un universo en el que casi todo sigue girando con cada respiración.

Incluso con los últimos suspiros que permanecerán para siempre en mi memoria.

 

TRENES

Viajar en tren tiene siempre algo de nostálgico. Mi bisabuelo fue ferroviario y mi abuela pasó gran parte de su infancia en estaciones de tren de la provincia de Teruel. No pudo ir a la escuela, pero aprendió mucho de los caminos de hierro y de las flores del azafrán, que su hermana ciega desbriznaba mejor que las demás chicas del pueblo, merced a sus dedos sabios y sensibles.

Me gusta viajar en tren. Siempre viajamos desde hacia. Desde un lugar, desde unas personas, hacia otro lugar, hacia otras personas. Y al otro lado de las ventanillas, el paisaje pasa cada vez más deprisa, como la vida. Recuerdo mis primeros viajes en tren cuando era muy pequeña: mi madre, mi abuela  , mi padre y yo. Mi padre con dos maletas, intentando hacerse paso por los largos pasillos de aquellos expresos que nos llevaban hasta la frontera francesa. Allí había que esperar horas para cambiar de tren y coger otro que nos llevaría hasta nuestro destino. En aquellos viejos trenes no siempre había asientos reservados y había que buscar sitio entre hombres que fumaban, niños que gritaban, y madres y abuelas que vociferaban si las criaturas no se querían comer lo que llevaban dentro de la fiambrera metálica. Las ventanillas estaban abiertas y los ojos se irritaban porque siempre les entraba un polvillo oscuro que también manchaba las camisas de los hombres.

Ahora las camisas blancas quedan tan blancas como cuando fueron puestas, todos llevamos asignados el asiento, nadie grita a su compañero de asiento, solo lo hace a través de un pequeño aparato telefónico que nos conecta con alguien que está a cientos de kilómetros de distancia. Y por los pasillos solo circulan las azafatas con el pelo recogido en moños o coletas altas, y preguntándote amablemente si deseas agua, manzanilla, cava o zumo de naranja.

Las ventanillas están cerradas y limpias. Y al otro lado, el paisaje pasa muy deprisa.  Apenas se ve el cambio de color en los árboles cuando va cayendo la noche. Ese cambio desde verde hasta el gris.

Sí, el paisaje pasa muy deprisa al otro lado de la ventanilla. Tal vez demasiado. Como la vida.

 

FELIZ NAVIDAD

FELIZ NAVIDAD

 

 

 Escaparate navideño en una tienda de la 5ª Avenida

Uno de los rostros de la Navidad

Nueva York

 

Y MUY MERECIDAS VACACIONES, PARA LOS QUE LAS TENÉIS Y PARA LOS QUE NO, QUE TAMBIÉN OS LAS MERECÉIS.

 

LLUEVE SOBRE ZARAGOZA, HACE FRÍO, POR FIN ES INVIERTNO, POR FIN NOS PODEMOS PONER EL GORRO, O LA BOINA, O EL SOMBRERO, Y LOS GUANTES DE LANA, O, LOS NARANJAS, LOS GRANATAES O LOS BLANCOS Y NEGROS.

 

POR FIN NO HAY QUE LEVANTARSE OBLIGATORIAMENTE A LAS SIETE MENOS CUARTO CADA MAÑANA.

POR FIN NO HAY QUE PONERSE ANTE EL ORDENADOR CADA TARDE A TERMINAR UNA NOVELA: YA ESTÁ ACABADA...

DÍA DE MI PRIMER KARAOKE: CANTAR DANCING QUEEN ES DE LO MEJOR DEL MUNDO. AUNQUE SEA MAL.

UN PLACER MAYOR QUE OTROS.

LO DICHO:

 

¡FELIZ NAVIDAD!

MERRY CHRISTMAS! (YA NO SÉ SI ESTÁ BIEN O MAL ESCRITO, SORRY EN TAL CASO)

AUGURI DI BUON NATALE!

JOYEUX NÖEL!

GOD JUL!

 

 

INCREÍBLE

No me lo puedo creer.

Leo en el HERALDO DE ARAGÓN de ayer, y veo la imagen de la escultura SPLASH convertida en  pedazos embalados y tirados en los rincones de dependecias municipales.

Por si no lo recordáis, la  escultura SPLASH era la GOTA DE AGUA, la bellísima GOTA DE AGUA, casi única ocupante de la TORRE DE AGUA, durante la EXPO de Zaragoza. Una obra de arte espectacular, tal vez lo mejor de la ciudad durante los días de la EXPO-EXPEJISMO, con X, sí ,no me he confundido.

Ahora, nadie tiene ideas sobre el destino de la escultura. La ciudad candidata a ciudad cultural europea no sabe hacer nada con la GOTA DE AGUA, y la tiene arrinconada. La ciudad candidata a ciudad cultural europea no sabe sino arrinconar 135 fragmentos de cultura en forma de arte.

Y embalarlos con papel plástico de burbujas, eso sí. Como era una gota de agua en su momento de impacto, pues lo de las burbujas está muy bien, sí.

En mi casa, a uno de los 135 fragmentos le encontraríamos un sitio estupendo. Yen  la de cada uno de los lectores de este blog.

Es triste ver  GOTA DE AGUA convertida en eso. ¿Es ése el futuro del arte en la ciudad candidata a ciudad cultural europea?

Lo existente se convierte en montones  arrinconados. Lo no existente, verbigracia el Teatro de la Ópera, es un montón de burbujas de aire.

En fin, en fin, en fin...

Siempre tendremos las fotos de la GOTA DE AGUA.

Como a algunas estrellas, las podemos ver, pero ya no existen.

 

PRESENTACIÓN LUCIÉRNAGAS

El viernes día 11 a las 19.30 presentaremos la nueva novelita El vuelo de las luciérnagas en Zaragoza, con ilustraciones de Juan Bauty.

Será en la Librería San Pablo, Avda. César Augusto número 105.

Estáis invitados.

Besicos.