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TRENES III

Algunos días se pierde el tren. Yo no he perdido muchos a lo largo de mi vida viajera, dos o tres, a lo sumo.

Hoy he perdido uno.

La culpa no ha sido ni de la lluvia ni del atasco.

Había lluvia y atasco.

Pero la culpa ha sido mía, y solo mía. Mi memoria había guardado una hora, un número, pero el tren salía dos horas antes.

La memoria, a veces, guarda las cosas según le apetece. Le rigen unas normas desordenadas, imprevisibles, misteriosas.

La memoria es la leche, ¡vaya!

Por eso hoy he perdido un tren.

Solo uno.

 

05/03/2010 21:53 ana alcolea Enlace permanente. sin tema


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