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PRISAS

Como rápidamente. Hago la compra en "Galerías Primero", una cadena comercial aragonesa con precios estupendos. Enfrente hay una tienda en la que ha tiempo compré ropa. A estas horas está cerrada y no puedo caer en ninguna tentación. Aunque, pensándolo bien... necesito un abrigo. El que me hizo mi amiga Beni empieza a estar un poco viejo. La tela se va por algunos lados. ¡Pero me gusta tanto...! Yo lo llamo "el abrigo de Ana Karenina", porque es granate, gris, y es tan y como me imagino yo a Ana esperando al tren donde viene, sin ella saberlo, el que será su amante. Es el mismo abrigo que le di a Ángela en una de mis novelas, cuando espera a Carlota en el aeropuerto. Me gusta darles mis cosas a mis personajes.

Al menos algunas. No todas.

Vuelvo al instituto a evaluar. Huelo a tabaco y a frituras de restaurante. El olor lo llevo yo impregnado en la ropa y en el pelo. No me gusta nada. Ahora perfumaré con esta peste la reunión y a mis compañeros. No deberían dejar fumar en ningún restaurante. En ninguno. Ya sé que algunos de vosotros sois fumadores. Y que alguno de vosotros piensa que soy un poco radical. Pero, ¡qué le vamos a hacer!

Prefiero otros aromas.

Abro el periódico y lo hojeo rápidamente: parece que se va a construir un Teatro de Ópera en Zaragoza. Vuelvo a mirar la noticia porque no me la creo. Dicen que sí, y la SGAE está detrás del proyecto. Aleluya, aleluya.

¿Por fin la tierra de Miguel Fleta, de Pilar Lorengar, de Elvira de Hidalgo, de Carlos Chausson, o sea, Aragón, tendrá un teatro de ópera de verdad?

"Cosas veredes", como decía mi compañera Juana.

NOTA: Raúl, qué agradable sorpresa encontrarte en este blog. Gracias por tus palabras tan hermosas. Para un profesor es muy bueno leer que uno ha intervenido positivamente, espero, y un poquito, en la vida de sus alumnos. Gracias y un beso.

03/12/2008 16:27 ana alcolea Enlace permanente. sin tema


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