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Tomo un té de Navidad, o de Adviento, o más bien de Pre-Adviento. Lleva cáscaras de naranja, canela, clavo, pétalos de rosa.

Está muy rico y nos acerca al ambiente prenavideño-corteinglés-plaza-ikea-etcétera.

Me siento en el butacón, estiro las piernas, tomo la taza caliente, dejo la tetera, japonesa y verde, sobre la mesa. La casa huele a té. Cierro los ojos, pero no me duermo. He de salir dentro de un rato. Pero tengo unos minutos para mí y para mi taza de té.

Incluso para mi tetera.

El viento sopla al otro lado de los ventanales. Dentro el aire está sereno y huele bien.

 

19/11/2008 16:09 ana alcolea Enlace permanente. sin tema


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