Facebook Twitter Google +1     Admin

TIEMPO II

20081018222601-reloj-iv.jpg

En cambio, todo el mundo le saca fotos a este reloj.

Es doble. Uno da las horas.

El otro da el zodiaco.

Nos gusta fotografiar el paso del tiempo.

Fotografiar las campanadas, tocadas por la propia muerte:  la calavera hace doblar las campanas, mientras vacía un reloj de arena con la otra mano.

Y todos le hacemos fotos en ese instante. Un momento tan sólo, un recuerdo del tempus fugit, como reza la leyenda de tantos relojes de pared, de esos llamados "del abuelo".

A mí nunca me han gustado esos relojes. Cuando he de dormir en una habitación donde hay uno de ellos, o de los otros, con campanadas o sin ellas, pero con tic-tac, lo desconezco, lo paro.

No me gusta ese recordatorio en mi habitación. Mientras duermo o lo intento.

Bendito sea el inventor de los relojes con pilas. De los silenciosos. Y si no lo son, se extrae la pila y al día siguiente se vuelve a poner. Y nadie se entera.

¡Lo he hecho tantas veces!

 

NOTA: Nuevo enlace, esta vez con la página web de la espléndida pintora Laura Correa.

20/10/2008 11:13 ana alcolea Enlace permanente. sin tema


Blog creado con Blogia.
Blogia apoya: Fundación Josep Carreras

Contrato Coloriuris