DESPEDIDAS
A veces nos despedimos con placer de algunas personas a las que ya no soportamos.
A veces nos despedimos a la francesa, que no sé por qué se la llama "a la francesa".
Otras veces nos despedimos con una lágrima que rompe el corazón como la espada de Rolando. Aunque no la queramos mostrar.
Otras veces la lágrima no puede más y se convierte en cascada que surca el rostro y lo desfigura.
Algunas veces nos pintamos la sonrisa también para despedirnos de los que queremos y que no se nos note. Que los queremos y que nos duele irnos.
Algunas veces ni siquiera sonreímos porque ya estamos tan acostumbrados a las despedidas como a desayunar todos los días.
Pero otras veces ni siquiera nos dejan despedirnos.
A veces hay voces ajenas que deciden por nosotros.




