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ROSAS EN EL MAR

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 Rosas que vienen del mar.

Hace dos años, otras como éstas fueron a dar a la mar.

 

Este título me recuerda a una casi vieja canción. Pero  no. Hoy no.

Son las rosas que me han regalado en un instituto que se llama "Mar de Aragón", y con ese nombre podéis imaginar que se trata de un lugar mágico. Hemos hablado de la magia de la literatura, y de la de los fang, y de la que hay al otro lado del espejo. Del de Alicia, y del de Carlota.

El mar de Aragón está en Caspe, y me gusta: el que se escribe con minúsculas y el de las mayúsculas.

También hemos hablado de rosas y de su jarabe: ése que no sirve para nada aparentemente útil, solo para disfrutar del placer. ¿Pero es que hay algo más útil que ese disfrute? Sebastián y Ángela les dijeron a Benjamín y a Carlota lo siguiente:

"Sirve para disfrutar del placer de oler y saborear uno de los seres más hermosos de la tierra, que es la rosa, efímera y bella. Es como si así pudieras poseer la esencia de la propia belleza, y sentir su delicadeza en todos tus sentidos, en tu boca, en tu nariz. Sólo placer. Nada más y nada menos que sólo  placer. Ésa es su utilidad, la del disfrute de este momento de placer y belleza. Beber la rosa. ¿Te parece poco?"

¿Os parece poco?

A mí me parece mucho.

21/02/2006 18:30 ana alcolea Enlace permanente. sin tema


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