LUZ

El primer tulipán.
Sobre agua.
Frente a la luz.
Empiezo a necesitar las gafas de sol durante estos días del invierno zaragozano en que no hay niebla.
Ni cierzo.
Recuerdo una vez, hace muchos muchos años, cuando trabajaba en el colegio "Cristo Rey", junto a la MAZ, muy lejos de mi casa. Tenía por aquel entonces un SEAT 850 que costó 40.000 pesetas, de color azul y dos puertas. Una noche era tanta la niebla que no se veía nada. Le pedí al padre de una de mis alumnas que fuera despacio delante con su coche, para que yo pudiera ver sus luces de posición, y guiarme por ellas.
Llegué hasta mi casa, en la otra punta de Zaragoza, y la niebla era igualmente densa. Tuve que entrar en la calle haciendo sonar el claxon, para que, si alguien había, se apartara al escucharlo. Ni yo veía, ni mi coche se dejaba ver.
Ahora entra luz por mis ventanas.
En el poema de Mallarmée al otro lado del cristal está el mundo.
Se ha abierto el primer tulipán mientras he estado trabajando. Esta mañana apenas dejaba asomar su color naranja.
Ahora ya es una explosión de vida.
A ambos lados del cristal.




