TEJADOS

Mi casa no tiene vistas, pero ayer estuve en una que sí las tenía.

Me gustó ver los tejados del casco viejo desde la terraza. Y las torres de San Pablo, del Pilar, de San Juan, de la Magdalena. Y el Mercado Central en toda su profundidad horizontal.

El Magistral dominaba Vetusta desde la torre de la catedral: ver los tejados significa estar más arriba que ellos. El diablo cojuelo sabía lo que pasaba en cada casa cuando levantaba sus tapas. Como Dalí cuando levanta la "tapa del mar".

A mí me gustan esos perfiles urbanos recortados y coronados con pináculos verdes, dorados, barrocos o mudéjares.

Y es que me gusta Zaragoza.

Sobre todo bajo la luz crepuscular en el casco viejo.

Sobre todo cuando llueve sobre los adoquines de las calles más antiguas, en los callejones jalonados de sobrios palacetes renacentistas.

Y sobre los tejados. Porque siempre llueve primero sobre los tejados.

Los de zinc caliente y los de pizarra.

Los que tienen gatas y los que no.
30/09/2005 11:50 Enlace permanente.

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Autor: José María

Me encanta tu comentario sobre los tejados y las alusiones literarias. He podido entrar en tu BLOG con dificultades a través de Google

Fecha: 01/10/2005 11:52.


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